La confrontación mediática entre el comediante Luis Internacional Mamola y el productor digital Santiago Matías escaló tras una serie de declaraciones públicas cargadas de sarcasmo y descalificaciones. Mamola reaccionó airadamente luego de escuchar comentarios atribuidos a Matías, cuestionando su reconocimiento público, su trayectoria y el tono utilizado para referirse a su persona. El intercambio, ampliamente replicado en plataformas digitales, se convirtió en un nuevo episodio de tensión dentro del ecosistema del entretenimiento dominicano.
Durante su intervención, Mamola negó haber atacado previamente a Matías y afirmó que nunca se había referido a su vida personal ni a su trabajo de forma directa. En ese contexto, criticó lo que consideró una falta de respeto y respondió con un discurso irónico que incluyó referencias a la fama, la influencia y el rol de los medios digitales en la música urbana. La respuesta del comediante, marcada por un lenguaje provocador, contrastó con llamados previos a la mesura que suelen acompañar este tipo de disputas públicas.
Analistas del espectáculo señalan que este cruce evidencia una dinámica recurrente en la farándula local, donde la confrontación verbal se utiliza como mecanismo de visibilidad y posicionamiento. Si bien los intercambios generan altos niveles de atención y conversación en redes sociales, también reabren el debate sobre los límites del discurso público y la responsabilidad de las figuras mediáticas. El episodio deja claro que, en un entorno dominado por plataformas digitales, los conflictos personales pueden transformarse rápidamente en temas de interés nacional, con impactos que trascienden el entretenimiento.