En el programa de opinión conducido por Roberto Tineo y David Lantigua, ambos comunicadores protagonizaron un encendido comentario público tras una llamada recibida días antes, la cual calificaron como irrespetuosa y provocadora. Durante la emisión, Tineo aclaró que el espacio no pertenece a una sola figura, sino que es un proyecto compartido, reclamando reconocimiento equitativo para ambos conductores. El comunicador defendió su trayectoria de más de cuarenta años en los medios nacionales y rechazó los cuestionamientos sobre su visibilidad pública, afirmando que su historial profesional respalda su presencia en radio y televisión.
El programa tomó mayor intensidad cuando se dio lectura a una notificación de querella interpuesta por Melido Guzmán, recibida en la ciudad de Santiago de los Caballeros. Según explicaron los conductores, el documento presentó inconsistencias formales, incluyendo errores de nombres y datos, lo que fue interpretado como una acción apresurada. Tineo y Lantigua aseguraron que la querella responde a denuncias previas realizadas en el espacio, relacionadas con actuaciones públicas del funcionario durante una sesión municipal, donde —según versiones citadas— habría intentado intervenir sin autorización. Los comunicadores sostuvieron que su labor se basa en el derecho a fiscalizar y cuestionar a los funcionarios.
En su análisis, ambos afirmaron que el programa se mantiene independiente, financiado con recursos propios, y que por esa razón resulta incómodo para sectores del poder. Denunciaron presiones políticas, persecución y el uso de querellas como mecanismo de intimidación. También criticaron duramente al gobierno del PLD y a comunicadores que, según su postura, actúan como voceros oficiales. El espacio cerró con una defensa del periodismo crítico, reiterando que su rol es señalar irregularidades, aun cuando eso implique enfrentar consecuencias legales. Para los conductores, la confrontación actual confirma que su discurso continúa generando impacto dentro del debate público nacional.