Películas icónicas como Kill Bill Vol. 2, Gangs of New York y Una semana con Marilyn marcaron una etapa relevante del cine contemporáneo, pero poco se conocía sobre la vida personal de uno de sus principales productores, Harvey Weinstein. Esa percepción cambió drásticamente tras revelarse múltiples denuncias por acoso sexual que involucran a reconocidas figuras de Hollywood. El caso tomó fuerza luego de una investigación publicada por The New York Times, donde se señaló que al menos ocho mujeres habrían sido víctimas de conductas inapropiadas por parte del productor.

Entre los testimonios figuran actrices de alto perfil como Gwyneth Paltrow, Angelina Jolie, Heather Graham y Zoe Brock, lo que provocó un impacto inmediato en la industria. Tras hacerse públicas las acusaciones, Weinstein fue despedido de su propia compañía. A esto se sumó la denuncia del actor Terry Crews, quien relató públicamente haber sido víctima de abuso durante un evento en Hollywood. El intérprete explicó que decidió no denunciar en su momento por temor a no ser creído, reflejando el clima de silencio que predominaba en el sector.

Las reacciones no tardaron en llegar. Figuras como Meryl Streep, Mark Ruffalo, Leonardo DiCaprio y Jennifer Lawrence condenaron los hechos y respaldaron a las víctimas. Mientras tanto, actores como Ben Affleck y Matt Damon, vinculados profesionalmente al productor, emitieron declaraciones aclarando sus posiciones y rechazando cualquier tipo de encubrimiento. Aunque Weinstein respondió con una demanda millonaria contra The New York Times, el caso destapó una realidad incómoda para la industria cinematográfica. Más allá del brillo y el éxito, el escándalo evidenció un lado oscuro del poder en Hollywood y abrió un debate global sobre el abuso, el silencio y la responsabilidad colectiva.