El creador de contenido Adolfo Lora volvió a generar conversación en redes sociales tras publicar la segunda parte de su broma titulada “No le mires el culo a mi novia”. El video, difundido en YouTube y otras plataformas digitales, muestra situaciones simuladas en espacios públicos donde el influencer confronta a transeúntes. El objetivo del material es provocar reacciones espontáneas y medir el comportamiento social ante escenas incómodas. Como en otras producciones del género, el contenido combina humor, tensión y sorpresa. La grabación alcanzó miles de reproducciones en pocas horas.
Durante la broma, Lora interpreta a un novio celoso que acusa a desconocidos de observar de manera inapropiada a su pareja. Las respuestas de las personas varían entre la confusión, la molestia y la risa, una vez se revela que todo forma parte de una actuación. Algunos participantes intentan explicar su conducta, mientras otros reaccionan con incomodidad ante la acusación directa. El creador enfatiza el carácter ficticio del material al final de cada interacción. La intención declarada es entretener sin recurrir a agresiones reales.
La publicación ha dividido opiniones en redes sociales, donde algunos usuarios valoran el contenido como humor callejero, mientras otros cuestionan los límites de este tipo de bromas. Especialistas en comunicación digital señalan que este formato continúa siendo popular por su impacto inmediato y su capacidad de generar viralidad. Sin embargo, advierten que también puede provocar malentendidos o situaciones tensas si no se maneja con cuidado. El caso de Adolfo Lora reabre el debate sobre la responsabilidad de los creadores. El público continúa siendo el principal juez del contenido viral actual.