El hallazgo del cadáver del abogado y catedrático Yuniol Ramírez Ferreira profundizó la conmoción nacional, mientras familiares y autoridades continúan reconstruyendo sus últimas horas con vida. El cuerpo fue localizado con visibles signos de violencia, lo que incrementó la preocupación pública por la forma en que ocurrió el crimen. Parientes señalaron que desde la distancia se apreciaban golpes en el rostro, detalle que refuerza la hipótesis de un ataque brutal. La víctima había sido reportada como desaparecida desde la tarde del miércoles, luego de impartir docencia en la Universidad Autónoma de Santo Domingo.

Más temprano, familiares acudieron al parqueo del centro universitario, donde permanecía el vehículo del abogado. Durante la revisión encontraron celulares, computadoras portátiles y todas sus pertenencias personales, lo que descartó inicialmente la teoría de un robo. Testimonios de allegados describen a Ramírez como el menor de seis hermanos, un joven trabajador y dedicado a su formación profesional, reconocido en su comunidad por su deseo constante de superación. Vecinos y conocidos manifestaron sorpresa y dolor, afirmando que nunca estuvo vinculado a conflictos personales ni a situaciones que anticiparan un desenlace tan trágico.

Según informaciones preliminares, Ramírez cumplió con su jornada académica con total normalidad antes de abandonar el recinto universitario. Desde ese momento se desconocía su paradero hasta el hallazgo del cuerpo. Al lugar acudieron agentes de la Policía Científica y unidades de investigación para el levantamiento correspondiente. Hasta el cierre de este informe, las autoridades no han ofrecido detalles concluyentes sobre los responsables ni el móvil del crimen. El caso mantiene en alerta a la comunidad jurídica y académica, que exige respuestas claras y justicia ante un hecho que vuelve a poner en el centro del debate la seguridad ciudadana, la protección de los profesionales del derecho y la urgencia de investigaciones transparentes y oportunas.