En su programa El Jarabe, el periodista Marino Zapete analizó críticamente una gráfica atribuida al Ministerio Público sobre el asesinato del abogado Yuniol Ramírez. En ella, el entonces director de la ONSA, Manuel Rivas, aparece ubicado en el centro del supuesto entramado criminal. Sin embargo, Zapete subrayó una contradicción clave: aunque la imagen lo presenta como figura principal, el acta de acusación no le atribuye hechos concretos que sustenten esa centralidad.

Según la lectura del expediente realizada en el programa, el Ministerio Público detalla acciones específicas para otros imputados: Argenis Contreras González como cabecilla, José Mercado Blanco como ejecutor logístico y un coronel encargado de transportar el dinero. No obstante, en el caso de Rivas, la acusación se limita a señalar su supuesta integración en una red criminal por corrupción y asesinato, sin precisar llamadas, órdenes, coordinaciones ni actos directos. Para Zapete, esa omisión abre la puerta a una eventual liberación judicial por falta de imputación concreta.

El comunicador advirtió que esta práctica no es nueva y recordó precedentes donde expedientes débiles derivaron en absoluciones, seguidas de ataques públicos a jueces. A su juicio, la ausencia de hechos específicos contra Rivas podría responder a una estrategia que permita su descarga futura, trasladando luego la responsabilidad al sistema judicial. Zapete concluyó que, en la percepción social, resulta inverosímil que subordinados decidieran cometer un crimen de tal magnitud sin la anuencia de quien presuntamente era objeto de la extorsión, por lo que exigió rigor, claridad y coherencia acusatoria para evitar que el caso termine reforzando la desconfianza ciudadana.