Durante una reciente emisión del programa Mamola el Internacional, se generó un amplio debate entre los comunicadores Mamola y Yubelkis Peralta a propósito del evento conocido públicamente como “la boda del pueblo”. La celebración, realizada en un centro comercial y transmitida por televisión y plataformas digitales, congregó a cientos de personas y despertó grandes expectativas a nivel nacional. Según se informó en el espacio, alrededor de 450 invitados asistieron al acto, mientras decenas de ciudadanos se acercaron al lugar para saludar a los contrayentes.

Yubelkis Peralta defendió el carácter social del evento, destacando que se trató de una iniciativa de buena voluntad, impulsada por colaboradores, artistas y organizadores que aportaron tiempo, recursos y servicios sin fines comerciales. Señaló que la pareja compartió con el público presente, aun cuando el espacio tenía limitaciones físicas que impedían el acceso masivo. Además, resaltó la participación artística, la organización logística y la transmisión especial que permitió a miles de personas seguir el evento desde sus hogares.

Por su parte, Mamola cuestionó el uso del término “boda del pueblo”, argumentando que un evento de esa naturaleza debería ser completamente abierto y sin restricciones. Indicó que la exclusividad del acceso, el control de grabaciones y la transmisión limitada generaron confusión en la audiencia. Aun así, ambos coincidieron en que la actividad logró un impacto social significativo y colocó a la pareja en el centro de la atención pública. El intercambio evidenció cómo los eventos mediáticos, aun con intención social, pueden provocar interpretaciones distintas cuando se mezclan expectativas populares, cobertura televisiva y protagonismo digital.