El comentario deportivo volvió a convertirse en escenario de crítica social, luego de que comunicadores señalaran el progresivo abandono que enfrentan los programas deportivos en Santiago. Cronistas denunciaron la falta de respaldo publicitario por parte del empresariado local, que —según afirman— prefiere contratar agencias de la capital, dejando sin recursos a los espacios regionales. Esta situación ha provocado la desaparición de programas históricos y la reducción de la cobertura deportiva, pese al arraigo que el béisbol mantiene en la identidad cibaeña.

En medio del ambiente deportivo, episodios anecdóticos y figuras tradicionales marcaron la conversación, desde la animación en los estadios hasta la presencia de antiguos funcionarios en juegos de las Águilas Cibaeñas. Sin embargo, el tono ligero dio paso rápidamente a señalamientos más profundos, al vincularse el deterioro del respaldo económico con la realidad política del país. Comunicadores expresaron que el deporte, como otras áreas culturales, sufre las consecuencias de un modelo centralizado donde los recursos y la atención se concentran fuera de las provincias.

El debate escaló hacia la política nacional, con nuevas críticas a los movimientos internos del oficialismo y al proyecto de continuidad del poder. Se cuestionó la priorización de temas internacionales, como la mediación dominicana en la crisis de Venezuela, mientras persisten problemas internos sin resolver, entre ellos la situación del sector salud y las demandas de los médicos. Analistas advirtieron que ningún intento de liderazgo externo puede sostenerse si los conflictos sociales internos continúan acumulándose. En ese contexto, el discurso público refleja un creciente malestar ciudadano, donde deporte, política y gestión pública se entrelazan como síntomas de un mismo reclamo: mayor atención a las necesidades reales del país y menos desconexión entre poder y sociedad.