Tres hechos violentos ocurridos en Baltimore y Nueva York reavivaron el debate sobre seguridad pública y respuestas policiales en Estados Unidos. En Baltimore, un hombre armado ingresó a una tienda con fines de robo, sometió a un empleado y exigió el dinero de la caja registradora. Cuando intentaba huir, un agente policial intervino y le disparó, causándole la muerte en el lugar. Las autoridades informaron que el oficial actuó ante una amenaza inminente, mientras el caso quedó bajo revisión de los protocolos de uso de la fuerza.

En Bronx, un incidente distinto generó indignación por su carácter errático y violento. Un hombre empujó al suelo a un anciano de 77 años que caminaba con una silla de ruedas. De forma inexplicable, segundos después lo ayudó a levantarse, lo sentó y avanzó unos metros empujándolo. A pesar de ese gesto posterior, la víctima sufrió fracturas graves y permanece bajo atención médica. La policía mantiene activa la búsqueda del sospechoso, mientras vecinos y organizaciones comunitarias reclaman mayor vigilancia y atención a la violencia contra adultos mayores.

La tercera escena se produjo en una calle de Nueva York, donde un pistolero disparó nueve veces desde una acera, hiriendo a un hombre que se disponía a montar su bicicleta al frente. El tiroteo desató pánico y una estampida de peatones. El herido, con impactos en el torso y el brazo, logró caminar ensangrentado hasta su vivienda antes de ser trasladado al hospital, donde se reporta estable. Las autoridades aún no determinan el móvil del ataque. En conjunto, los episodios reflejan la persistencia de la violencia urbana, la complejidad de la respuesta policial y la urgencia de estrategias preventivas integrales.