En México se desarrolla un caso judicial que ha generado amplio debate público. María Elizabeth Tanús, hija del actor Tony Bravo, permanece detenida acusada del homicidio de su esposo, a quien conoció mediante la red social Facebook. Según la investigación preliminar, el hombre murió tras recibir cincuenta y dos puñaladas durante un altercado ocurrido en el apartamento que ambos compartían. El hecho provocó inmediata movilización policial y la apertura de diligencias penales, mientras medios nacionales comenzaron a divulgar detalles del entorno personal de la pareja. Las autoridades calificaron el episodio como complejo y sensible por la presencia de factores emocionales y familiares.

De acuerdo con reportes locales, la acusada declaró que actuó en defensa propia tras una fuerte discusión. Durante la pelea, su pareja le habría confesado que estaba infectado con sida y la amenazó con violarla a ella y a su hija para contagiarlas. Cuando la policía ingresó al inmueble, encontró a Tanús en estado de crisis nerviosa, presuntamente bajo efectos de sustancias, junto al cuerpo sin vida del hombre. El operativo incluyó atención médica de emergencia y resguardo preventivo, mientras peritos recababan indicios materiales y testimonios relevantes para reconstruir con precisión la secuencia de los hechos ocurridos esa noche crítica.

La hermana de la imputada salió públicamente en su defensa y afirmó que el fallecido ejercía violencia constante. Sostuvo que María Elizabeth vivía bajo miedo permanente y que reaccionó en un contexto de extrema tensión psicológica. El caso continúa bajo investigación judicial, mientras la opinión pública permanece dividida entre quienes exigen justicia y quienes reclaman una valoración integral que considere posibles antecedentes de abuso. Las autoridades señalaron que el proceso deberá resolverse conforme a derecho, garantizando el debido proceso, la presunción de inocencia y la protección de todas las partes involucradas hasta emitir una resolución definitiva judicial firme.