El país amaneció consternado tras el hallazgo del cadáver del abogado y catedrático universitario Yuniol Ramírez, encontrado en un arroyo del sector Alto Nuevo de Manoguayabo, en el municipio Santo Domingo Oeste. El cuerpo fue localizado amordazado, con una cadena y un bloque atado, en una escena que evidenció un crimen de extrema violencia. Ramírez había sido reportado desaparecido desde la tarde del día anterior, luego de impartir docencia en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), donde su vehículo permanecía estacionado con todas sus pertenencias en el interior.
Al lugar acudieron unidades del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF) y agentes de la Dirección Central de Investigaciones Criminales (DICRIM), quienes realizaron el levantamiento del cadáver mientras decenas de curiosos se aglomeraban en la zona. Las autoridades restringieron el acceso a la prensa durante el procedimiento, alegando la necesidad de preservar evidencias. De forma paralela, familiares del abogado —entre ellos su esposa e hija— fueron trasladados a la sede policial para fines de investigación, como parte del protocolo habitual en casos de desaparición seguida de homicidio.
Yuniol Ramírez era ampliamente conocido por su activismo jurídico y político. Se desempeñaba como presidente de una organización nacional de abogados y había llevado procesos judiciales vinculados a denuncias de corrupción administrativa, incluyendo solicitudes de información a entidades estatales. Además, fue precandidato a senador por la provincia San Juan en procesos electorales anteriores. Aunque las autoridades no han establecido un móvil oficial, confirmaron que todas las hipótesis permanecen abiertas. La Policía Nacional aseguró que equipos especializados trabajan de manera continua para esclarecer el hecho y determinar responsabilidades. El caso ha generado una profunda reacción social y renovó el debate público sobre la violencia, la impunidad y la seguridad de profesionales vinculados a la denuncia institucional.