Un experimento social presentado en el segmento Tiempo Solidario analizó las preferencias de niños entre cinco y diez años frente a cuatro opciones de juego: un iPad, un cuaderno para colorear, un peluche y un rompecabezas. La dinámica, sencilla pero reveladora, buscó observar de manera espontánea cuál objeto generaba mayor interés. En la mayoría de los casos, los menores eligieron de forma inmediata el dispositivo electrónico, argumentando que lo utilizan con frecuencia para ver videos, jugar o comunicarse, incluso cuando se les recordó que solo podían escoger una opción.
Durante la actividad, algunos niños demostraron una fuerte dependencia al uso de pantallas, asociando el entretenimiento exclusivamente al iPad o al teléfono celular. Otros, en menor proporción, optaron por el rompecabezas, destacando que permite compartir con amigos y fomenta la interacción. Las respuestas evidenciaron una realidad presente en muchos hogares: la tecnología se ha convertido en el principal medio de ocio infantil, desplazando progresivamente los juegos tradicionales que estimulan la creatividad, la paciencia y la convivencia directa.
El segmento cerró con una reflexión dirigida a padres y tutores sobre la importancia de la supervisión digital. Aunque los niños manifestaron interés por contenidos que les resultan entretenidos, se recordó que no todo lo disponible en internet es apropiado. Especialistas enfatizaron la necesidad de promover una cultura digital responsable, conocida como cultura 2.0, que enseñe a los menores a usar la tecnología de manera educativa y segura. Iniciativas estatales, como bibliotecas infantiles y centros tecnológicos comunitarios, buscan reforzar este aprendizaje. El mensaje final fue claro: la tecnología no debe prohibirse, sino acompañarse, guiando a los niños para que el internet sea una herramienta de crecimiento y no un riesgo silencioso dentro del hogar.