La comediante y actriz Cheddy García volvió a generar conversación pública tras una confesión directa y sin rodeos sobre Robertico Salcedo. En un intercambio cargado de ironía y franqueza, Cheddy afirmó que “eso es lo único bueno que tiene Robertico”, en referencia a lo que considera su principal mérito profesional. La declaración, fiel a su estilo provocador, no tardó en circular por redes y programas de entretenimiento, reavivando el debate sobre talento, herencia artística y éxito en el medio dominicano.

Más allá de la frase, la actriz fue clara en un punto que muchos evitan: en la República Dominicana, pocos hijos de figuras del arte han logrado construir una carrera sólida y sostenida por mérito propio. En ese contexto, reconoció que Robertico ha alcanzado un nivel de posicionamiento que no es común, independientemente de su apellido. El comentario, aunque envuelto en humor ácido, apuntó a una realidad del espectáculo local, donde la proyección mediática no siempre se traduce en trayectoria consistente ni en logros medibles a largo plazo.

La intervención de Cheddy también derivó en una reflexión más amplia sobre la madurez, la autonomía personal y la autoridad moral en el discurso público. La comediante cuestionó que figuras adultas pretendan dictar normas sobre el cuerpo, la imagen o las decisiones de otras personas, especialmente de mujeres jóvenes. Su mensaje fue interpretado como una defensa de la libertad individual y una crítica a los dobles estándares que persisten en la industria del entretenimiento. Como suele ocurrir con sus opiniones, Cheddy García dividió posturas, pero logró lo que mejor sabe hacer: poner temas incómodos sobre la mesa y forzar una conversación que va más allá del chisme, tocando fibras sociales, culturales y generacionales.