La ciudad de Santiago vivió momentos de tensión luego de que un joven artista se encadenara a las rejas del Monumento a los Héroes de la Restauración, en un acto público de protesta que rápidamente captó la atención nacional. Se trata de Félix Manuel, cantautor oriundo del Cibao, quien asegura haber tocado innumerables puertas dentro de la industria musical sin recibir respuesta ni oportunidades reales. Su acción, realizada a plena luz del día, fue interpretada por transeúntes y autoridades como un grito desesperado por visibilidad y reconocimiento artístico en un medio que, según denuncia, lo ha ignorado sistemáticamente durante años.

El detonante de la protesta es la llamada “Boda del Pueblo”, evento popular de gran alcance mediático que aún no ha confirmado su cartel oficial de artistas. Félix Manuel exige una garantía pública de que podrá compartir escenario con Héctor Acosta “El Torito”, figura central del merengue dominicano. Aunque el propio Acosta ha expresado que está a la espera de confirmación formal para participar, el joven asegura que permanecerá encadenado hasta recibir una respuesta directa. En declaraciones ofrecidas a medios locales, afirmó que no le importa poner su integridad en riesgo si con ello logra que el país “sepa que existe”.

El caso ha reabierto el debate sobre las oportunidades para artistas emergentes y la concentración de espacios en pocas figuras consolidadas. Comunicadores y gestores culturales advierten que la situación podría escalar hacia una tragedia simbólica o personal si no se maneja con responsabilidad. Mientras algunos consideran la protesta un acto extremo pero efectivo, otros alertan sobre el precedente que sienta vincular eventos masivos con presiones públicas de este tipo. Las autoridades culturales no han emitido una postura oficial, mientras crece la expectativa sobre el desenlace de una protesta que ya sacudió el panorama artístico nacional.