La inminente llegada del huracán Irma a la República Dominicana ha generado no solo medidas preventivas oficiales, sino también reacciones populares que reflejan rasgos culturales profundamente arraigados. Este comportamiento fue debatido en el programa radial Buscando Sonido, conducido por Robert Sánchez, donde se describió cómo supermercados y colmados se vieron abarrotados de personas comprando artículos que van más allá de la canasta básica tradicional.
Durante la conversación, panelistas y oyentes coincidieron en que, ante la amenaza de un huracán, muchos dominicanos priorizan productos como bebidas alcohólicas, pica pica, salami, huevos, plátanos y hasta un dominó, como parte de lo que llamaron, en tono crítico e irónico, el “kit de supervivencia del dominicano”. Comerciantes entrevistados afirmaron que el ron y otras bebidas se agotaron incluso antes que alimentos esenciales como arroz y habichuelas, una situación que generó preocupación y cuestionamientos sobre el nivel de conciencia real frente al peligro que representa un fenómeno de gran magnitud.
En el espacio radial también se advirtió que esta actitud responde, en parte, a la falta de experiencias recientes con huracanes verdaderamente devastadores, como lo fue Georges en 1998. Algunos participantes minimizaron el impacto de Irma, señalando que el ojo del huracán no pasaría directamente sobre el país, mientras otros llamaron a la calma y a no exponerse innecesariamente. El debate dejó en evidencia una contradicción recurrente: entre la advertencia técnica y la respuesta social, marcada por la confianza excesiva, el humor y la costumbre de enfrentar la amenaza con informalidad, a pesar de los riesgos reales que implican lluvias intensas y fuertes vientos.