Un devastador terremoto de magnitud 8.2 estremeció amplias zonas de México, con especial impacto en el sur del país, provocando escenas de pánico, daños materiales y cortes eléctricos. En estados como Chiapas, el movimiento telúrico se sintió con fuerza aterradora: viviendas se sacudieron violentamente, conductores se detuvieron en plena vía para grabar lo ocurrido y decenas de personas salieron despavoridas a las calles. En hospitales y centros comerciales se reportaron colapsos parciales de techos, caída de escombros y evacuaciones de emergencia.

Durante el sismo, numerosos testigos observaron extrañas luces en el cielo, lo que generó especulación sobre supuestos fenómenos paranormales. Sin embargo, especialistas explicaron que se trata de un fenómeno natural asociado a la liberación de carga electromagnética durante terremotos de alta magnitud, conocido como “luces sísmicas”. Este mismo fenómeno fue documentado durante el terremoto de Chile en 2010 y el de Perú en 2007. Autoridades subrayaron que no representa un evento sobrenatural, sino un efecto físico poco frecuente pero científicamente registrado.

El sismo también fue perceptible en varios países vecinos, incluyendo Colombia, Venezuela y Ecuador, donde cámaras de seguridad captaron a transeúntes sorprendidos por el movimiento. En Perú, otro terremoto dejó al menos dos personas fallecidas y varios heridos. Pese al impacto, autoridades destacaron la efectividad de los sistemas de alerta sísmica y la respuesta de Protección Civil, reafirmando que, ante la tragedia, el pueblo mexicano vuelve a levantarse con resiliencia y solidaridad.