En el programa televisivo Énfasis, conducido por Iván Ruiz, se desarrolló un amplio debate sobre la llamada “ley del mínimo esfuerzo” atribuida a la generación millennial. El intercambio surgió a partir de la percepción de que los jóvenes nacidos entre 1982 y 1995 serían “araganes” o poco comprometidos con el trabajo tradicional. Esta afirmación provocó reacciones inmediatas en el panel, donde participantes de distintas generaciones confrontaron visiones sobre productividad, disciplina y cambios culturales impulsados por la tecnología.
Durante la discusión, una de las panelistas defendió a su generación señalando que el concepto de pereza es una mala interpretación. Argumentó que los millennials son multitarea y buscan eficiencia: obtener mejores resultados con menos esfuerzo mediante el uso de herramientas digitales. Se expusieron ejemplos cotidianos, como gestionar trabajo, comunicación y organización desde un teléfono móvil, y se cuestionó la rigidez del modelo laboral heredado de generaciones anteriores. Otros panelistas, sin embargo, advirtieron que el uso excesivo de dispositivos también puede derivar en distracciones y falta de enfoque, especialmente cuando la tecnología se emplea para actividades sin propósito productivo.
El debate incorporó datos y contexto histórico. Se explicó que los millennials crecieron junto a internet y las redes sociales, lo que moldeó nuevas formas de consumo, aprendizaje y movilidad laboral. Estudios citados en el programa indican que una parte significativa de esta generación presenta rasgos de liderazgo y está dispuesta a emigrar si no encuentra oportunidades, además de priorizar la flexibilidad sobre la permanencia en un solo empleo. El intercambio concluyó con un consenso parcial: más que “mínimo esfuerzo”, los millennials persiguen eficiencia y adaptación. Para el panel, el reto está en integrar estas capacidades a sistemas educativos y laborales que reconozcan el cambio generacional sin descalificaciones simplistas.