Un recorrido por las calles de Miami evidenció el impacto del poderoso Huracán Irma, cuyos vientos derribaron árboles centenarios, palmeras, cercas, anuncios de tránsito y postes de luz. El panorama del lunes mostró un patrón común en amplias zonas de la ciudad: vías obstruidas, estructuras dañadas y servicios interrumpidos. Autoridades y equipos de emergencia pidieron a la población mantenerse fuera de las calles para facilitar las labores de limpieza y rescate, aunque numerosos residentes salieron a documentar los daños con fotografías y videos tras el paso del fenómeno.
La situación se replicó en buena parte del estado de Florida, donde más de dos millones de personas amanecieron sin suministro eléctrico. Las autoridades anunciaron conferencias de prensa para actualizar el balance de afectaciones y coordinar la respuesta interinstitucional. Entre las prioridades se encuentra la evaluación del Aeropuerto Internacional de Miami, cuyas instalaciones serían inspeccionadas para determinar cuándo podrían reanudarse las operaciones y permitir el retorno de viajeros que quedaron varados durante la emergencia.
En paralelo, la policía reportó incidentes de rapiña ocurridos la noche anterior en distintos puntos de Miami, con alrededor de quince personas detenidas tras intentar forzar una tienda de telefonía móvil. De manera extraoficial, se mencionó la posible pérdida de tres vidas, información aún pendiente de confirmación oficial. Las autoridades reiteraron advertencias a la población: evitar el contacto con aguas estancadas o zonas inundadas debido al riesgo de electrocución por postes caídos y cables energizados. El llamado general es a la prudencia, a seguir instrucciones oficiales y a permitir que los equipos especializados restablezcan servicios esenciales con seguridad y rapidez.