En el programa de análisis Enfoque Matinal, panelistas calificaron como un “hecho de terror” lo ocurrido en el caso de Emely Peguero, al describir los extremos de violencia atribuidos a Marlon Martínez. La discusión se centró en la brutalidad del procedimiento que, según documentos judiciales citados en el espacio, no constituyó un aborto médico, sino una agresión artesanal y prolongada que sometió a la joven a torturas físicas severas. Los comentaristas subrayaron el impacto emocional que produce la lectura de la medida de coerción y la necesidad de rigor informativo ante la gravedad de los hechos.
Durante la emisión, se dio seguimiento a la rueda de prensa de la ginecóloga Almirseta Beras, quien negó de manera categórica cualquier participación en la interrupción del embarazo. La médica explicó que su única interacción con Emely fue una consulta prenatal junto a la madre y que, el día señalado por las autoridades, se encontraba prestando servicios fuera de la ciudad, versión respaldada por registros del centro donde labora. En ese sentido, el Ministerio Público confirmó que no existen evidencias de intervención de personal médico en el hecho, llamando a evitar especulaciones que lesionen reputaciones profesionales.
El panel enfatizó la diferencia entre el proceso judicial —sustentado en pruebas— y la narrativa mediática amplificada por redes sociales, donde circularon rumores sobre fugas y responsabilidades no probadas. Se reiteró que el expediente describe una agresión extrema contra una menor con embarazo avanzado, lo que refuerza la calificación de tortura y homicidio, no de procedimiento clínico. La cobertura concluyó con un llamado a la prudencia informativa, al respeto de las garantías procesales y a que la justicia actúe con contundencia y transparencia para sancionar a los responsables y restaurar la confianza pública.