Desconocidos penetraron a la residencia del general Rommel López, ubicada en el sector Arroyo Hondo Viejo, al norte de Santo Domingo. Durante el asalto, los intrusos amordazaron a la esposa y a los hijos del oficial, generando alarma por la violencia empleada y la vulnerabilidad evidenciada. La Policía Nacional confirmó el robo a través de su Dirección de Comunicaciones, indicando que los detalles completos serían ofrecidos en el transcurso del día. El hecho provocó reacciones inmediatas por tratarse de un alto mando policial y por la zona donde ocurrió el incidente.
De acuerdo con versiones extraoficiales, los asaltantes sustrajeron un fusil, una pistola y varios teléfonos celulares, además de otras pertenencias. Aunque estas informaciones no han sido confirmadas oficialmente, el señalamiento de armas robadas eleva la preocupación por un posible riesgo a la seguridad pública. Las autoridades iniciaron un proceso de investigación para identificar a los responsables y determinar cómo lograron acceder a una residencia con supuestos niveles de seguridad reforzados, considerando el rango del afectado.
El caso fue debatido en programas de opinión, donde se cuestionó cómo un general puede residir en una de las zonas más privilegiadas de la capital y, aun así, ser víctima de un asalto de esta magnitud. Los panelistas señalaron que el episodio reabre el debate sobre desigualdad, percepción de privilegios y efectividad real de los sistemas de seguridad, incluso para quienes dirigen las instituciones encargadas del orden público. La expectativa se centra ahora en el informe oficial prometido por la Policía, del cual dependerá la claridad sobre responsabilidades, fallas de seguridad y las medidas que se adoptarán para evitar hechos similares en el futuro inmediato.