El huracán María se transformó en un ciclón extremadamente peligroso al alcanzar la categoría 5, el nivel máximo en la escala Saffir-Simpson, y amenaza con impactar severamente el Caribe siguiendo una trayectoria similar a la dejada por Irma. En el transcurso de un solo día, el fenómeno mostró una intensificación explosiva: durante la mañana fue clasificado como categoría 3, avanzó a 4 en horas de la tarde y, ya entrada la noche, alcanzó la máxima categoría. Las autoridades meteorológicas alertan sobre un escenario de alto riesgo para la región.

De acuerdo con el Centro Nacional de Huracanes, María registra vientos sostenidos de hasta 257 kilómetros por hora, lo que lo convierte en un “peligro extremo”. El pronóstico indica que el sistema comenzará a devastar este lunes y martes varias islas orientales del Caribe, entre ellas Dominica y territorios de las islas de Sotavento. Las lluvias torrenciales, marejadas ciclónicas y ráfagas violentas representan una amenaza directa para infraestructuras, viviendas y servicios básicos.

Para el miércoles, el ciclón se perfila hacia Puerto Rico, donde las autoridades ya activan protocolos de emergencia ante la posibilidad de daños catastróficos. Especialistas advierten que la rápida intensificación reduce los márgenes de preparación y aumenta el potencial destructivo. Los organismos de protección civil reiteran el llamado a la población a seguir las indicaciones oficiales, asegurar propiedades y, de ser necesario, acudir a refugios habilitados. Mientras el Caribe observa con preocupación el avance de María, los sistemas de monitoreo permanecen activos las 24 horas para actualizar trayectorias e impactos, en un contexto marcado por la reciente devastación causada por huracanes mayores en la región. El seguimiento informativo continúa en espacios noticiosos especializados, mientras se refuerza la coordinación regional ante uno de los eventos meteorológicos más severos de la temporada.