La provincia Duarte enfrenta una situación compleja debido a las lluvias persistentes asociadas a un amplio campo nuboso que afecta gran parte del territorio nacional. Comunidades como Juana Rodríguez Riva, Juana Rodríguez Bajo y sectores del Bajo Yuna ya presentan incomunicaciones parciales, lo que ha obligado a las autoridades a ejecutar evacuaciones preventivas previamente contempladas en los planes de contingencia. Aunque la zona permanece bajo alerta amarilla, los organismos de respuesta advierten que los efectos acumulativos del evento podrían intensificarse en las próximas horas, especialmente en áreas vulnerables por la crecida de ríos y cañadas con impacto social y económico.

El subdirector del Centro de Operaciones de Emergencias explicó que provincias como San Pedro de Macorís y Sánchez Ramírez presentan condiciones favorables para inundaciones urbanas y rurales. En Cotuí, la presa de Hatillo no constituye una amenaza directa, pero los ríos no controlados podrían desbordarse si continúan las precipitaciones. Ante este panorama, las autoridades mantienen vigilancia permanente y evacuaciones preventivas, recordando que el país no enfrentaba un evento hidrometeorológico de características similares desde hace casi cuatro décadas, lo que incrementa la preocupación institucional nacional.

El COE informó que, a diferencia de operativos programados como Semana Santa, esta emergencia no tiene fecha definida de conclusión, obligando a redoblar la capacidad operativa progresivamente. Actualmente, cerca de cincuenta mil miembros integran el control operacional, incluyendo personal de rescate, salud, albergues y seguridad. Más de mil personas permanecen albergadas, principalmente en Samaná y María Trinidad Sánchez, mientras fuerzas militares y policiales resguardan viviendas evacuadas y protegen bienes, priorizando la preservación de vidas humanas hasta que las condiciones climáticas mejoren.