Comienzan a sentirse en Puerto Rico los primeros efectos asociados al huracán María, con ráfagas intermitentes y lluvias persistentes que han complicado las labores preventivas en varios municipios. En zonas vulnerables, el viento mueve con fuerza la vegetación y dificulta el trabajo de brigadas que intentan asegurar áreas sensibles antes del deterioro mayor de las condiciones meteorológicas. Las autoridades locales mantienen vigilancia constante ante un escenario que podría agravarse en las próximas horas.
Uno de los principales focos de atención es el cúmulo de chatarra y escombros dejados por el huracán anterior, actualmente almacenados para que la Agencia Federal correspondiente pueda tasar daños, cuantificar pérdidas y gestionar compensaciones para municipios y ciudadanos afectados. Aunque está previsto cubrir estos materiales con alambres especializados en el transcurso del día, la intensidad del viento y la lluvia ha ralentizado las labores. Trabajadores reportan dificultades para completar las tareas asignadas, mientras los protocolos de seguridad se refuerzan ante la inestabilidad climática.
En paralelo, las autoridades confirmaron la apertura de refugios, con especial énfasis en el albergue principal, cuya habilitación está programada cerca del mediodía, aunque podría adelantarse a la una de la tarde si las condiciones empeoran antes de lo previsto. En sectores como Culebra de Fregarrollo, se mantiene comunicación constante con los equipos de emergencia y medios locales para informar a la población. Las recomendaciones oficiales insisten en evitar desplazamientos innecesarios, asegurar viviendas y atender los avisos de protección civil. El sistema de respuesta permanece activo, mientras Puerto Rico entra en una fase crítica de preparación y monitoreo continuo frente al avance del fenómeno atmosférico.