Los cristales del Palacio de Justicia de San Francisco de Macorís resultaron rotos este martes durante una protesta protagonizada por manifestantes que exigían respuestas judiciales ante casos recientes que han conmocionado a la opinión pública. El incidente ocurrió en medio de una jornada marcada por tensión, consignas y un fuerte despliegue de seguridad, luego de que la indignación ciudadana desbordara los límites de la manifestación pacífica. Las autoridades confirmaron daños materiales en varias áreas del edificio, sin reportes oficiales de heridos hasta el momento.

Testigos relataron que un grupo de manifestantes lanzó objetos contundentes contra la fachada del recinto judicial, provocando la rotura de ventanales y generando momentos de pánico entre empleados y usuarios que se encontraban en el interior. Agentes del orden intervinieron para dispersar a la multitud y restablecer el control de la zona, mientras unidades antimotines reforzaban la seguridad perimetral. La protesta, inicialmente convocada para reclamar justicia y celeridad procesal, escaló tras horas de concentración y enfrentamientos verbales con las fuerzas de seguridad.

El Ministerio Público y representantes del Poder Judicial condenaron los actos vandálicos y reiteraron su compromiso con el debido proceso y la investigación transparente de los casos que motivaron la protesta. Señalaron que la destrucción de bienes públicos no contribuye a la causa de la justicia y afecta el funcionamiento institucional. Organizaciones civiles, por su parte, llamaron a canalizar el reclamo social por vías pacíficas y a garantizar espacios de diálogo. Las autoridades evalúan los daños y revisan grabaciones de cámaras de seguridad para identificar a los responsables. El suceso reaviva el debate sobre la gestión de protestas, el derecho a la manifestación y la necesidad de respuestas oportunas del sistema judicial para evitar que la frustración social derive en violencia y daños al patrimonio público.