La detención de José Arístides Rodríguez, exdirector del COFA en Santiago y actual responsable regional de la Comisión de Fuegos Artificiales, ha generado un profundo impacto público tras ser acusado de abuso sexual contra su hija de 13 años. La Fiscalía le imputa el delito de incesto, una acusación de extrema gravedad que ha provocado conmoción social y una fuerte reacción mediática. El arresto se produjo hace dos días y, desde entonces, el caso se encuentra bajo estricto seguimiento judicial.
El abogado del imputado aseguró en declaraciones radiales que las acusaciones son falsas y que detrás del proceso estaría la exesposa de Rodríguez, con supuestos fines de chantaje. Sin embargo, evitó ofrecer declaraciones televisivas. Por su parte, el Ministerio Público sostiene que cuenta con elementos suficientes para sustentar la imputación, lo que refuerza la seriedad del expediente. La medida de coerción que debía conocerse fue aplazada de manera inesperada mientras el acusado era trasladado por los pasillos del Palacio de Justicia, aumentando la expectativa en torno al proceso.
Durante ese traslado, José Arístides Rodríguez se limitó a ofrecer breves palabras a la prensa. Manifestó sentirse profundamente avergonzado por la situación y afirmó confiar en que podrá demostrar su inocencia dentro del marco del debido proceso. El caso coloca nuevamente en el centro del debate la responsabilidad de los funcionarios públicos, la protección de menores y la necesidad de investigaciones rigurosas, transparentes y sin privilegios. Mientras se fija una nueva fecha para conocer la coerción, la sociedad permanece atenta a un proceso que podría marcar un precedente relevante en materia de justicia y protección de derechos fundamentales.