Nuevos elementos salieron a la luz en el proceso judicial por el asesinato de Emely Peguero, luego de que el abogado Israel Rosario anunciara públicamente su retiro de la defensa de Marlin Martínez y de su hijo Marlon Martínez. La declaración fue ofrecida horas después del conocimiento de la medida de coerción, y marcó un punto de inflexión en la percepción pública del caso. Rosario explicó que su decisión responde a motivos estrictamente personales, tras un giro inesperado en los hechos que, según indicó, no le fueron informados al inicio de su participación legal.
El jurista sostuvo que comenzó a brindar asistencia legal bajo el entendido de que se trataba de un rapto, versión que cambió de forma radical conforme avanzaron las investigaciones oficiales. Aseguró que tanto él como su equipo fueron sorprendidos por los resultados presentados por las autoridades, lo que motivó una profunda reflexión ética. Ante preguntas de la prensa, Rosario aclaró que las razones de su retiro son más morales que legales, subrayando que nunca fue contratado formalmente con pleno conocimiento de la magnitud real del crimen que hoy conmociona al país.
Las declaraciones del abogado se suman a una cadena de acontecimientos que han intensificado el impacto social del caso Emely. Analistas consideran que la salida de la defensa original refuerza la gravedad del proceso y evidencia la complejidad del expediente. Mientras tanto, el Ministerio Público continúa con la investigación y la preparación del juicio de fondo, en medio de una ciudadanía vigilante que exige justicia sin concesiones. El retiro de Rosario no altera el curso judicial, pero sí añade un componente simbólico que refleja cómo este caso ha trascendido el ámbito legal para convertirse en un dilema ético, social y humano que sigue estremeciendo a la República Dominicana.