En Énfasis, Francina Hungría abordó con franqueza el prolongado proceso judicial derivado del ataque que sufrió en 2012. Explicó que, tras casi cinco años, el caso sigue en tribunales, con sentencias apeladas, imputados liberados y serias debilidades en la investigación.

Hungría afirmó que no vive atrapada en el resentimiento ni en el dolor, aunque reconoce la necesidad de enfrentar la justicia de los hombres. Señaló irregularidades graves, como la falta de esclarecimiento sobre el arma utilizada y la ausencia de uno de los implicados, lo que ha marcado el curso del expediente.

Desde una postura firme pero serena, defendió el perdón como camino personal y social. Rechazó la violencia como respuesta y destacó cómo la solidaridad colectiva y la fe transformaron su tragedia en una causa compartida, capaz de inspirar y acompañar a otras víctimas.