La fotocrónica de Franklin Guerrero resumió una semana marcada por decisiones judiciales, tensiones políticas y movimientos institucionales de alto impacto. El lunes inició con la entrega del informe de Punta Catalina por parte de la comisión designada por el presidente, un acto rodeado de sonrisas oficiales, fundas amarillas y una conclusión que dejó más preguntas que certezas. Tras visitar el Palacio y luego la Procuraduría, el mensaje fue similar: caso cerrado. Al día siguiente, el Consejo Nacional de la Magistratura sesionó en un ambiente solemne, donde las expresiones de los presentes reflejaron la magnitud de las decisiones en juego.
A mitad de semana, la justicia ocupó nuevamente el centro de atención con la audiencia por el asesinato de Mateo Aquino Febrillet. Blas Peralta fue presentado ante el tribunal, se escucharon testimonios claves, la fiscal titular asumió interrogatorios directos y se reprodujeron audios comprometadores. Paralelamente, el presidente Medina encabezó actividades militares relacionadas con aumentos salariales y la entrega de instalaciones para militares retirados. La agenda se completó con la audiencia por difamación en contra del periodista Salvador Holguín, que concluyó con una sentencia de siete millones de pesos en su contra, declarando culpabilidad por injuria hacia Lucía Medina.
El cierre de la semana estuvo dominado por la revisión de medidas de coerción del caso Odebrecht. Desde primeras horas de la mañana se apostaron unidades especiales, custodias reforzadas y un despliegue judicial que evidenció la sensibilidad del proceso. Figuras como Díaz Rúa, Rondón, Temístocles Montás y otros imputados enfrentaron la primera jornada de defensa ante un tribunal encabezado por la magistrada Miriam Germán Brito. Entre expedientes cargados en cajones, recesos, intercambios tensos y gestos de preocupación, cerró una semana que mostró la compleja convivencia entre justicia, poder político y opinión pública.