Delincuencia


La Iglesia Católica exhortó que con motivo de la aproximación de las festividades navideñas, los dominicanos deben andar “como las guineas”, atentos al peligro que acecha, con delincuentes que para esta época incrementan sus fechorías, sabedores de que circulará mucho dinero.


“En los últimos dos meses del año (noviembre y diciembre) debemos andar esquivos y atentos. Espantados, para evitar ser víctimas de los delincuentes”, dice el clero.


A través de uno de sus órganos de difusión, el periódico Camino, de gran circulación en la comunidad católica dominicana, la iglesia advierte que las malas acciones de los delincuentes en este período, crecen como la verdolaga en el campo.


“Al decir de nuestros campesinos, tenemos que andar como las guineas, aves que desconfían, saltan y vuelan ante el asomo de cualquiera que intente atraparlas, hacerles daño o robarles su libertad”, plantea.


En su editorial, el semanario Camino deplora que a ese nivel nos han llevado los malos dominicanos que enterraron los valores que permiten vivir en una sociedad organizada.


“Como hemos dicho en otras ocasiones, los delincuentes han puesto de rodillas a los ciudadanos y ciudadanas que desean vivir en paz. “No hay horas ni espacios donde uno pueda sentirse seguro”, añade.


Es por eso –dice- que hacemos la advertencia de las medidas preventivas en estas semanas finales del 2015.


“En esta época se incrementan los actos delictivos porque hay personas que el afán de acumular riquezas, a cualquier precio, los lleva a cometer las acciones más reprochables que uno pueda ver”, subraya.


Recalcó que la inseguridad ciudadana en el país tiene raíces profundas que debemos arrancar, como son impunidad, el delito sin castigo, sobre todo cuando quienes los cometen están blindados por la complicidad.


“También tenemos el desempleo y la falta de oportunidades para los jóvenes y el incremento cada vez mayor del consumo de drogas en nuestros barrios y campos. Estos ingredientes encienden la llama que destruye todo”, critica.


Finalmente, plantea que mientras vamos combatiendo estos males, el pueblo y las autoridades deben asumir la responsabilidad para evitar “que nos roben la alegría de poder ver las últimas hojas del calendario del 2015 con ojos de esperanza”.