Piloto


Una animada gestión de trabajo con propósitos de activar la búsqueda y captura de los cómplices que ampararon la trama que facilitó el escape de los dos pilotos franceses condenados aquí por narcotráfico ha entrado ya en su fase primaria, y está a cargo de dos equipos de trabajo interrelacionados para cumplir esta misión.


El procurador general de la República, Francisco Domínguez Brito, dijo que un equipo jurídico gestiona el apresamiento, a través de una orden de captura internacional encausada por la Interpol y su devolución a la Republica Dominicana, de los pilotos Jean Fauret y Bruno Armand Odos, basándose en la ley nacionales y convenios internacionales.


“Estamos procurando que un juez revoque la libertad de los pilotos franceses y estos sean declarados en rebeldía, revocando con esto su libertad, quienes fueron favorecidos con una presentación periódica e impedimento de salida del país”, agregó el magistrado.


Otro equipo tiene la función de recabar informaciones sobre facturas, fecha de vuelo, entrada y salida por el aeropuerto, y posible puerto de entrada y salida de botes.


“Estamos preparando todo el proceso, y una vez terminado vamos a ir a los tribunales, vamos a pedir órdenes en contra de todas las personas que participaron en ella y tomaremos las decisiones que haya que tomar, llámese estas órdenes de captura”, indicó Domínguez Brito.


Las autoridades aún no han podido determinar la propiedad del yate ni la parte interventora en la logística dominicana, dos aspectos que los equipos recién formados deberán establecer por medio de las pesquisas.


Por el momento existe la presunción de que la huida de los pilotos Jean Fauret y Bruno Armand Odos se llevó a cabo en un bote pequeño que los condujo a otro más grande, fondeado mar adentro, regresando el primero a tierra tras cumplir este encargo bastante decisivo en el contexto de la operación.


En principio, cuando emergió el escándalo del escape, una fuente confiable dijo a Listín Diario que la zarpada de la pequeña embarcación se hizo a través de un punto costero de Boca Chica, al parecer después de haber burlado todos los dispositivos de control establecidos.