Primera Dama


Argentina volverá a tener primera dama tras ocho años de presidencia de Cristina Fernández. Una exmodelo, una empresaria y una activista política han jugado fuerte en la campaña de los tres favoritos a ocupar la Casa Rosada tras las elecciones del próximo día 25.


Son la exmodelo Karina Rabolini, compañera del candidato oficialista Daniel Scioli; la empresaria Juliana Awada, esposa del conservador Mauricio Macri, y Malena Galmarini, la mujer del peronista disidente Sergio Massa.


Un rostro habitual de las revistas del corazón por su profesión, Karina Rabolini, de 48 años, es una de las personas clave en el equipo de Scioli.


Al frente de la Fundación Banco Provincia, la mujer del gobernador de Buenos Aires ha desarrollado una intensa actividad en los ocho años de gobierno de Scioli en esa provincia.


Se ha hecho conocida por sí misma entre buena parte de los votantes sciolistas y aporta al candidato una dosis de simpatía y naturalidad.


Se conocieron cuando Scioli era un joven y popular piloto de motonáutica. Se casaron en 1991 y se separaron siete años después. En 2003, cuando Scioli se lanzó a la vicepresidencia junto al fallecido ex presidente Néstor Kirchner, se unieron de nuevo.


Juntos superaron el incendio que destrozó su apartamento, en el centro de Buenos Aires del que se salvaron saltando por la ventana en una caída en la que Rabolini se rompió las piernas y que precipitó el final de su carrera de modelo.


Juntos también superaron el grave accidente en el que Daniel Scioli perdió su brazo derecho cuando competía con una lancha en el río Paraná.


Hoy Karina es “una persona clave en todo esto”, reconoce Scioli y es “quien mejor conoce al candidato y a quien hace más caso”, aseguran en su entorno.


Además de acompañar a Scioli, Rabolini desarrolla su propia agenda como ex modelo y empresaria de marcas ligadas a la moda y los cosméticos, pero le queda tiempo para ver a gobernadores, a candidatos, hablar de política e incluso ir a programas de televisión y bailar para impulsar la campaña de su marido, favorito en las encuestas.


También vinculada con el mundo de la moda, Juliana Awada, se ha convertido en un apoyo fundamental para Macri.


La empresaria, casada con el alcalde de Buenos Aires en 2010 y madre de su hija Antonia, ha aumentado su presencia en la campaña, acompañando a Macri, aunque siempre en un discreto segundo plano.


La tercera esposa de Macri es celosa de su intimidad familiar y evita las declaraciones políticas.


La firma de su familia, una conocida cadena de ropa, fue relacionada con la lista de empresas que recurren el trabajo esclavo tras el escándalo por la muerte de dos niños en un incendio en un taller clandestino.


El equipo de Macri lo negó y el tema quedó al margen de la campaña y no tuvo consecuencias políticas para el candidato conservador, segundo en intención de voto en los sondeos.


Su perfil tiene poco que ver con el de Malena Galmirini, la mujer de Sergio Massa, hija de una pareja de dirigentes peronistas de la provincia de Buenos Aires que ha saltado también a la política como responsable del área social del Partido de Tigre, la localidad bonaerense que gobierna su marido, con quien se casó en 2001 y tiene dos hijos.


Su locuacidad ha puesto más de una vez en problemas a Massa.


En 2013, por ejemplo, le espetó “pedazo de forro” (una expresión que alude a una mala persona) a Scioli en medio de una agria disputa por la entrada de un supuesto agente de inteligencia en su domicilio.


Malena, de 40 años, marca diferencias con Rabolini y Awada. “Somos diferentes: yo no vengo del mundo empresario, no tengo un emprendimiento comercial ni vendo ropa o cremas”, ha dicho en alguna ocasión.


Una de las tres se convertirá en primera dama y acompañará al próximo presidente argentino a partir del 10 de diciembre.