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Las universidades dominicanas no aparecen en ninguno de los rankings académicos que enlistan las mejores universidades del mundo y que se cuentan entre 400, 500, 750 o 2,000, por lo que se debe acudir al ranking regional “QS University Rankings: Latin América, donde solo aparecen cuatro de las casi 50 academias de educación superior que tiene el país.


Esas instituciones son Universidad Iberoamericana (UNIBE), la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), la estatal Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), que ocupan el rango 181-300 de las mejores universidades de América Latina.


Enrique Sánchez Costa, investigador de la Educación Superior dominicana, atribuye el bajo posicionamiento a la escasez de investigación. Señala que la producción investigadora de esas cuatro universidades, a pesar de estar entre las mejores del país, según el ranking, su calificación es débil.


Ante la pregunta de por qué se valora tanto la investigación en esos rankings si, al fin y al cabo, el primer cometido de la universidad es la enseñanza, el experto contesta que el fin principal de la universidad es la transmisión del conocimiento, pero que nadie da lo que no tiene ni enseña lo que no sabe y que no se adquiere el conocimiento por ciencia infusa.


“De ahí que la investigación (la búsqueda, la creación y la difusión pública del conocimiento) sea la fuente de la docencia. Por ello, cuanto más profundicen los profesores en el conocimiento de su disciplina, más calidad tendrá su docencia”, explica.


Sánchez Costa, quien es coordinador del Doctorado en Estudios del Español: Lingüística y Literatura de la PUCMM considera relevante las dotes pedagógicas de los maestros, pues señala que en América Latina el 80% de los docentes de educación superior son profesores por asignatura, a menudo mal pagados, quienes se ven en la obligación a impartir clase en varias universidades, sin poder vincularse de modo estable con ninguna de ellas.


No obstante a las dificultades, Sánchez Costa, quien también es doctor en Humanidades por la Universidad Pompeu Fabra, en la que alcanzó el Premio Extraordinario de Doctorado, 2012, considera que las universidades pueden proponer algunos principios de actuación claros entre los alumnos y los docentes, en grado y en postgrado.


“Es crear una cultura de la investigación que vinculen la contratación y la promoción académicas a la productividad investigadora del profesor; que establezcan un sistema claro de recompensas y premios por los méritos investigadores de los profesores; que contraten a más profesores con doctorado y que exijan pronto el doctorado en las contrataciones de tiempo completo”, indica.


Explicó que en el país escasean los doctores académicos y que sólo el 4% de los profesores de educación superior poseen ese título, hecho que atribuye, en buena parte, la falta de investigación en las universidades dominicanas.


“El doctorado es el máximo título universitario, el que forma investigadores y acredita la capacidad investigadora de un académico. La buena noticia es que la PUCMM inició el 29 de agosto de 2015 el primer doctorado autónomo de República Dominicana: el Doctorado en Estudios del Español: Lingüística y Literatura”, expresó.


Es el primer doctorado concebido e impartido por profesores que trabajan en una universidad de República Dominicana.