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Desde guaguas que cierran las calles para recoger pasajeros, hasta taxistas y vendedores ambulantes que ocupan las aceras, en ese ambiente desarrollan el día a día los residentes del ensanche Miraflores, quienes se mantienen con los nervios de punta por la constante intranquilidad a la que está sometido ese sector mayormente residencial.


“Estamos desesperados por resolver esta situación, está prohibido que en residenciales se instalen rutas de transporte pero estos choferes de guaguas se salen de la 27 de Febrero y doblan arbitrariamente para montar pasajeros en una zona llena de personas envejecientes de 70 y 80 años, en cualquier momento puede ocurrir una tragedia”, asi manifestó preocupada Zoila Puello, residente del lugar.


Según los vecinos de Miraflores, los tapones son el pan de cada día para esa comunidad que soporta el manejo temerario de los choferes que compiten por conseguir el mayor número de pasajeros, en una zona que se supone debe ser tranquila por su condición de residencial.


La calle Paseo de los Periodistas se ha convertido en un pequeño mercado de La Pulga por los vendedores de frutas, cocos de agua y de yaniqueques que ocupan la acera completa, lo que obliga a peatones a tirarse a la calzada y exponer sus vidas por el manejo temerario de los choferes de guaguas, que también bloquean el camino al ocupar ambos carriles.


“Esto es un problema viejo.


Anteriormente habíamos acudido a las autoridades y el director anterior de la AMET reguló la situación en aquel momento, pero ahora con el cambio de dirección, los choferes y vendedores no solo volvieron a sus andanzas, sino que también se incrementaron la concurrencia de los transportistas”, aseguró Puello.


El presidente de la Junta de Vecinos de Miraflores, José Fortuna, denunció que los comunitarios están hartos de la situación y piden a la Autoridad Metropolitana de Transporte (AMET) atender sus reclamos y restablecer el orden en ese sector de la capital.