Dengue


Taiwán sufre la más virulenta epidemia estival de dengue de su historia con casi 7,500 casos y 18 muertes confirmadas hasta el momento, y las medidas de prevención adoptadas por el Gobierno no parecen hacer efecto.


A pesar del alto nivel económico y sanitario de la isla, el dengue se expande alarmantemente con un ritmo de más de 500 nuevos casos diarios esta misma semana, según datos publicados hoy por el Centro de Control de Enfermedades isleño (CCE).


Desde el primero de mayo y hasta la fecha, la mayoría de los 7.453 casos y 18 muertes confirmados se concentran en ciudades del sur, Tainán y Kaohsiung, aunque la epidemia ya alcanza a una veintena de urbes y distritos en toda la isla, incluida Taipéi, donde ya se han confirmado siete casos.


En agosto, el Gobierno taiwanés aprobó un presupuesto especial para lucha contra esta epidemia, pero las condiciones climáticas en el sur de Taiwán no ayudan, ya que la cantidad de lluvia alcanzó los 629 milímetros, que supera en mucho la media de años anteriores de 395,1 milímetros.


La situación ha llegado a tal extremo, que el director general del Centro de Control de Enfermedades de la isla, Steve Hsu-Sung Ko, se trasladó a Tainán para coordinar más de cerca los esfuerzos para el control de la epidemia en el sur.


No obstante, el Gobierno confiaba hoy en que el buen tiempo de septiembre podrá cambiar la tendencia.


“Ahora hay sol y no hace tanto calor, y hay menos lluvias en las perspectivas, lo que puede ayudar a controlar la epidemia”, señaló en rueda de prensa el subdirector general del CCE, Chuang Jen-hsiang.


La población, que recuerda la epidemia de fiebre aviar del principio de año y varios escándalos relacionados con la falta de seguridad alimentaria en la isla, tiene temor y poca confianza en que esta epidemia de dengue se controle a corto plazo.


“El martes pasado se registraron casi 600 nuevos casos, a pesar de todas las medidas que se están tomando, no parece que se esté avanzando en el control y eso es preocupante”, señaló a Efe Chang Wen-chong, un estudiante universitario en la capital procedente de Tainán.


Los esfuerzos de prevención se han centrado en la eliminación de los lugares donde pueden criarse los mosquitos, la advertencia a la población para que haga lo propio dentro de sus casas y en los patios y los consejos de uso de repelentes y mosquiteras.


En el campo médico, la isla cuenta con buenos servicios hospitalarios y se están logrando curaciones de muchos casos, pero se sospecha que el número real de muertes supera los 18 confirmados hasta ahora y podría llegar a los 36.


Expertos señalan que Taiwán está situada en una zona endémica de dengue y que el cambio climático y los cambios sociales no auguran buenas perspectivas, aunque se cuente con buenos servicios sanitarios o medidas de prevención.


“El cambio climático, la urbanización y la multiplicación de los viajes son algunas de las causas de la creciente virulencia de las epidemias de dengue”, dijo a Efe el doctor Chen Cheng-chen, especialista en enfermedades tropicales en el Hospital Yang Ming de Taipei.


La inexistencia de un medicamento específico para combatir el virus del dengue dificulta el combate de esta enfermedad.


“Desde el punto de vista sanitario, se está actuando de acuerdo con los más altos niveles internacionales, pero lo único que puede hacerse es administrar acetaminofeno, inyectar suero por vía intravenosa o facilitar mucho líquido y prescribir reposo”, agregó el doctor Chen.