Dominicano


Edward Emmanuel, el niño que se convirtió en el habitante número 10 millones en el país, nació en una de las típicas familias que los estudios definen como socioeconómicamente pobre. Hijo de madre soltera adolescente, estudiante, sin trabajo y su sustento depende de su madre, quien ya se convirtió en abuela a los 36 años y vive de “lavar” y “limpiar” por paga en casas de particulares.


Su padre es un joven de 22 años, trabaja como dependiente en una compraventa, y no vive con la madre del niño, de acuerdo a la versión familiar, y hasta ayer desconocían si asumiría su manutención.


La llegada de Edward Emmanuel, nacido a la 1:28 de la tarde del martes en la Maternidad Nuestra Señora de La Altagracia, viene a sumar más presión al exiguo presupuesto familiar.


Dulce Carolina Lebrón es la mayor de los tres hijos de Dinorah Altagracia Jorge, también madre soltera. Su segunda hija, de 12 años, es operada de corazón por lo que requiere de medicamentos mensuales y el más pequeño tiene nueve años. Viven en el sector 24 de Abril, de la capital.


Tanto la madre como la abuela del niño aseguran estar contentas con su llegada. Para Dulce su nacimiento no impedirá que siga estudiando, aunque aún no decide qué carrera elegir. Actualmente, cursa el segundo de media en la Escuela San Gabriel Arcángel, del Ensanche Luperón, en horario nocturno, mientras la abuela dice que, aunque sabe que ahora tendrá que esforzarse más en el trabajo, su llegada es una bendición de Dios.


“Con lo que come uno como otro, vamos a salir adelante, lo único que no permito es que ella deje los estudios, además voy a pedir que antes de salir del hospital me la planifiquen para evitar otro embarazo”, señala Dinorah, quien dice que su mayor preocupación es un techo para su hija y nieto, ya que viven ahora en casa de un hermano suyo que le dejó su habitación para que ella esté con el niño.


“Yo no pido mucho, sólo un techo para mi hija y su niño y un trabajo para mí, para poder ayudarla a seguir adelante”, dijo, mientras muestra la casa donde reside la menor.


Aunque tanto la madre como el recién nacido están en perfecto estado de salud, ayer todavía permanecían ingresadas en el hospital, al tratarse de una paciente que fue sometida a un procedimiento de cesárea. Está ingresada en la sala 305 destinada a madres adolescentes.