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La construcción del centro educativo donde ayer se ahogaron tres niños en Dajabón desde su inicio siempre estuvo rodeado de inconvenientes, a tal punto que los comunitarios la llamaban la “escuela del conflicto”. Hoy la llaman de la muerte.


La obra, que hasta ahora solo tiene construida las paredes perimetrales y un gran hoyo que formó la laguna donde se ahogaron los menores Alex Manuel Rosario, de 12 años, Erick Cordero, de 13 y la niña Ismauris Rivas, de 12. Su ejecución está a cargo de la compañía Almonte, que preside el arquitecto Junior Almonte, de Loma de Cabrera.


Fue sorteada hace casi dos años, pero sin terrenos asignados, lo que se convirtió en un problema para comenzar los trabajos. Primero se dijo que se haría en el barrio Beller, a varios kilómetros de donde fue asignada originalmente, lo que provocó manifestaciones en contra que conllevaron hasta encendido de velas de parte de los comunitarios para que la escuela se hiciera en el lugar indicado.


Luego se decidió hacerla en otro solar, donde estaba una antigua gallera en la calle Santa Ana, lo que no se pudo porque el lugar resultó muy pequeño. Tras meses de lucha, el gobierno adquirió a un matrimonio en litis los terrenos donde se está construyendo el plantel. En el lugar antes había un criadero de puercos y un pantano. En la construcción se hizo una gran excavación, que las lluvias y supuestamente el agua de un filtrante, llenaron. Precisamente fue ahí fue donde se ahogaron los tres pequeños que acudieron al lugar a bañarse.


Está contemplado que la escuela sea de nivel básico. Su construcción está ubicada en el barrio Norte, muy cerca al mercado fronterizo que se realiza todas las semanas con comunitarios de Haití.