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En un contundente discurso ante las Naciones Unidas el viernes, el papa Francisco se mostró a sí mismo como un defensor de los pobres y desposeídos, e instó a los líderes mundiales a adoptar soluciones concretas para combatir la guerra, la pobreza generalizada y la destrucción económica.


Francisco, quien se encuentra en Nueva York como parte de una visita de una semana a los Estados Unidos, es el quinto papa que se dirige a las Naciones Unidas y su discurso siguió una fórmula papal familiar.


Primero, el papa estableció su visión moral para tener un mundo más justo, al hablar de una serie de “derechos sagrados”, entre ellos trabajo, tierra y alojamiento.


En segundo lugar, enumeró los problemas más urgentes que la humanidad enfrenta —desde el tráfico de drogas hasta la carrera armamentista y la persecución de los cristianos— y a menudo adoptó el tono de un profeta decepcionado.


“En efecto, una sed egoísta e ilimitada de poder y prosperidad material conduce tanto al mal uso de los recursos naturales disponibles como a la exclusión de los débiles y desfavorecidos”, dijo Francisco.


Por último, el papa ofreció ideas para que los líderes del mundo las consideren.


Esto es lo que el papa cree que está mal con el mundo, seguido por las siguientes sugerencias:


Las élites poderosas controlan el mundo


Los países pobres no tienen una presencia real en las Naciones Unidas y la gente pobre no tiene voz en los programas y proyectos de ayuda internacional, dijo el papa.


“Para permitir que esos hombres y mujeres reales escapen de la extrema pobreza”, dijo, “debemos permitirles que sean agentes dignificados de su propio destino”.


Palabras, palabras, palabras


Los líderes mundiales parecen no darse cuenta de que mientras ellos dan rodeos y debaten, las personas reales están sufriendo, dijo Francisco. Cuando finalmente encuentran una solución, a menudo es impuesta sin considerar las realidades locales.


“En las guerras y conflictos, son personas individuales, nuestros hermanos y hermanas, hombres y mujeres, jóvenes y viejos, niños y niñas, las que lloran, sufren y mueren”, dijo, “los seres humanos que son fácilmente desechados cuando nuestra única respuesta es crear listas de problemas, estrategias y desacuerdos”.


Usar a las Naciones Unidas para el mal


Mientras elogiaba a la ONU como un instrumento importante para el bien, el papa también señaló que ciertos países no identificados han sido capaces de manipular al organismo internacional, utilizándolo para “ocultar fines falsos”.


Cuando el acta constitutiva de la ONU “es considerada simplemente como un instrumento que puede ser utilizado cuando resulte favorable, y que puede ser evitado cuando no lo sea”, dijo Francisco, “se abre una verdadera caja de Pandora, lo que deja que salgan fuerzas incontrolables que perjudican gravemente a las poblaciones indefensas, al entorno cultural e incluso al ambiente biológico”.


‘Unidos por el temor y la desconfianza’


Las armas nucleares son instrumentos pobres de paz, dijo el papa, y francamente desestimó la idea de que nadie va a utilizarlas si todo el mundo las tiene.


“Una ética y una ley basadas en la amenaza de la destrucción mutua… y posiblemente la destrucción de toda la humanidad”, dijo, “son contradictorias y son una afrenta para el marco de las Naciones Unidas, las cuales terminarían siendo naciones unificadas por el temor y la desconfianza”.


No hay equilibrio de poderes


Los líderes mundiales pueden crear todos los tratados y programas que quieran, dijo el papa. Pero si no hay maneras efectivas de implementar las decisiones, siguen siendo inútiles hojas de papel.


“El número y la complejidad de los problemas requieren que poseamos instrumentos técnicos de verificación”, dijo Francisco.


Pero incluso esos “instrumentos” pueden convertirse en laberintos burocráticos en los que las soluciones reales retroceden en un horizonte nebuloso, dijo.


“No podemos permitirnos posponer ‘ciertas agendas’ para el futuro”, dijo el papa. “El futuro nos exige que tomemos decisiones críticas y globales de cara a los conflictos mundiales que aumentan el número de los excluidos y de aquellos que están en necesidad”.


Las soluciones del papa


Los papas a menudo no ofrecen soluciones concretas a los problemas globales. Sin embargo, Francisco no es un papa común. El viernes, él propuso tres caminos específicos para alcanzar un “desarrollo más sostenible de los países”.


– Una liga de justicia internacional: En discursos anteriores, el papa se ha lamentado de que los países pobres se ven despojados de sus recursos naturales, y no tienen medios legales para defenderse.


El viernes, él dijo que “la creación de un sistema jurídico para regular las denuncias y los intereses son una forma concreta de limitar el poder”.


– La Madre Naturaleza tiene derechos: este verano, el papa Francisco viajó a Bolivia y a Ecuador, dos de los pocos países que otorgan “derechos de la naturaleza”; es decir, proteger el aire, los árboles y el agua.


El viernes, él dijo que un verdadero “derecho del ambiente” existe, por dos razones:


En primer lugar, “cualquier daño hecho al ambiente, por consiguiente, es un daño hecho a la humanidad”, dijo.


“En segundo lugar, porque todas las criaturas, particularmente un ser vivo, tiene un valor intrínseco, en su existencia, su vida, su belleza y en su interdependencia con otras criaturas”, añadió.


– Más allá de las líneas de responsabilidad: como Francisco lo señaló, la ONU inició su cumbre para el desarrollo sostenible el viernes, y en diciembre, los líderes del mundo se reunirán en una cumbre sobre el cambio climático.


Junto a funcionarios del Vaticano, el papa ha hecho presión para que los países tomen acciones vinculantes.


“Sin embargo, los compromisos solemnes no son suficientes, aunque son un paso necesario hacia las soluciones”, dijo.


Lo que el mundo realmente necesita, argumentó Francisco, es un renovado sentido de sacrificio por el bien común, y una solidaridad entre ricos y pobres, razas y religiones, los pobres y los indefensos.