RUSSIA


Las autoridades rusas han comenzado a tirar comida occidental en grandes cantidades como parte de un plan para librar al país de la fruta, verduras, carne, pescado y productos lácteos prohibidos.


Las acciones fueron ordenadas recientemente por el presidente Vladímir Putin, después de que el año pasado prohibiera la mayoría de las importaciones de alimentos de Estados Unidos, la Unión Europea, Canadá, Australia y otros países.


La prohibición fue una represalia por las sanciones occidentales impuestas sobre Rusia por su intervención en la crisis de Ucrania.


Como era de esperarse, los detractores están indignados por el despilfarro, y dicen que la comida debería ser utilizada para alimentar a los pobres.


Una petición en Change.org le solicita al gobierno que acabe con esta práctica de despilfarro. La misma ha recibido más de 310.000 firmas.


Putin ordenó que los alimentos fueran destruidos después de que los productores y campesinos rusos se quejaron de que el embargo no estaba siendo aplicado correctamente.


Según el acuerdo presidencial, la destrucción debía ser supervisada por dos oficiales y documentada en videos y fotos.


El decreto no especifica exactamente cómo deben desecharse los alimentos.


Pero fotos de Rusia muestran maquinaria pesada aplastando queso, un hombre arrojando jamón a una caldera y obreros lanzando duraznos desde la parte trasera de un camión.