1439193616_216120_1439193759_portada_normalDos personas han resultado heridas de bala, una de ellas muy grave, durante las protestas convocadas en Ferguson (Misuri) para conmemorar el primer aniversario de la muerte del joven negro Michael Brown, que murió tiroteado por un policía blanco.


En la ciudad —de unos 21.000 habitantes, la mayoría afroamericanos, y ubicada 16 kilómetros al norte del centro de San Luis—, donde hace un año ya se había producido importantes disturbios tras la muerte del joven, había convocada una marcha en la que participaron cientos de personas.


La jornada y las marchas, en las que participaron la familia de Brown, transcurrió de forma pacífica hasta que, ya de noche, la situación cambio drásticamente. Decenas de personas bloquearon el tráfico y comenzaron a destruir los cristales de una de las calles de la localidad, que ya había sido escenario de importantes confrontaciones con la policía hace un año. Los antidisturbios intentaron dispersar a este grupo. También numerosos activistas y religiosos que estaban participando en la conmemoración pacífica trataron de disolver la multitud y llamar a la calma.


Los disturbios, sin embargo, continuaron y la policía denuncia que dos de sus vehículos recibieron varios disparos. Las autoridades de Saint Louis —el condado al que pertenece Ferguson— han informado de que hay un oficial “involucrado” en el tiroteo en el que se ha producido las dos víctimas, después de ser atacado.


Durante una rueda de prensa convocada ya de madrugada, el jefe policial del condado de San Luis, Jon Belmar, ha explicado que un hombre de unos 20 años se encuentra en estado crítico tras un “importante” intercambio de disparos con agentes. Estos policías, ha dicho, estaban siguiendo a una persona sospechosa de ir armada y que, al percatarse de la presencia de los agentes, abrió fuego. Los policiales respondieron a los disparos e iniciaron una persecución a pie, según la cadena NBC News.


“Esto no tenía que haber pasado”, ha lamentado Belmar, que de esta forma ha querido repudiar unos hechos “evitables” que, en su opinión, nada tienen que ver con el recuerdo a Michael Brown. Hechos como los de este domingo, ha añadido, “son un impedimento para lograr un cambio positivo”. “Estos son el tipo exacto de sucesos que intentamos evitar. Creo que es desafortunado. Estamos intentando mantener a todo el mundo todo lo a salvo que podemos”, ha criticado .


La muerte de Brown, que iba desarmado cuando recibió los disparos del policía, que aseguró después de que el joven le había atacado, marcó un punto de inflexión sobre el trato de las fuerzas de seguridad a las minorías y desencadenó meses de continuadas protestas. El suceso ha abierto el debate que no cesa y ha hecho que casos similares adquieran una notoriedad que antes no habrían adquirido. Desde entonces se han producido otros sucesos similares en varias ciudades —desde Nueva York o Texas a Baltimore y Cincinnati—.


En los primeros cinco meses de 2015, la policía mató en EE UU a 385 personas, más de dos al día, según un recuento del diario The Washington Post, que duplica las incompletas cifras oficiales. El ratio de víctimas negras triplica a las blancas. El 80% de las víctimas estaban armadas. De las desarmadas, dos tercios eran negras o hispanas, muy por encima de su peso demográfico.


Fuente: El Pais