Boko Haram


Al menos 56 personas murieron este fin de semana en un nuevo ataque perpetrado por el grupo islamista radical Boko Haram en Baanu, una aldea remota en el noreste de Nigeria, informaron hoy a Efe fuentes del gobierno local.


La lejanía de la aldea, en el estado de Borno, y la confusión tras el ataque provocó la publicación de cifras distintas que elevaban los muertos a más de 70, aunque el Gobierno local reconoció que era posible que se hubieran “mezclado datos de diferentes ataques”.


“El Gobernador de Borno, Kashim Shetima, dio las cifras durante una reunión con algunos de los padres de las chicas de Chibok” para explicarles la situación de las tareas de búsqueda, explicó a Efe uno de sus ayudantes bajo condición de anonimato.


Uno de los residentes que logró escapar de Baanu aseguró a la prensa en Maiduguri, capital de Borno, que los milicianos de Boko Haram llegaron sobre las 20.30 hora local (18.30 GMT) del pasado viernes y que el ataque duró varias horas.


Según el testigo, varios de los atacantes llegaron a la aldea a caballo para pasar desapercibidos y esquivar a las patrullas del Ejército nigeriano, que desde hace semanas ha intensificado las operaciones aéreas en la zona.


Hoy la policía de Nigeria anunció la detención de 20 “mandos y miembros de primera línea” del grupo islamista en todo el país, incluida Lagos, la capital comercial, y en la ciudad suroriental de Enugu, ambas libres de ataques hasta ahora.


El Departamento de Servicios Estatales (DSS, en inglés) aseguró en un comunicado que los detenidos son responsables de numerosos ataques en Postiskum, Kano, Zaria y Jos en los que murieron decenas de personas.


En lo que va de año, Boko Haram ha matado a más de 2.300 personas en Nigeria, Chad, Camerún y Níger a pesar de la creciente presión militar de los países de la región del lago Chad.


Desde hace meses los cuatro países, más Benín, ultiman los detalles de una fuerza multinacional con base en Yamena (Chad) que contará con 8.700 efectivos y que debía haberse desplegado a finales de julio, pero diferencias de última hora entre las cúpulas militares impidieron su puesta en marcha.


Se espera que en las próximas semanas esta fuerza, que contará con bases secundarias en el noreste de Nigeria y en el norte Camerún, pueda comenzar el esperado despliegue, que cuenta con el respaldo de la Unión Africana y de Naciones Unidas.