2015-07-14_0934En un azote se ha convertido el destrozo de tumbas que hay en muchos cementerios municipales donde miles de nichos han sido destruidos y se calcula que más del 90% de ellos han sido profanados por delincuentes que muchas veces las desploman para sustraer metales.


Por la falta de seguridad y el abandono, los camposantos constituyen un antro de delincuentes que mantienen en zozobra y atemorizados a los deudos, con la destrucción de panteones y ataúdes, en busca de metales que venden a precios irrisorios.


Frente a la macabra acción, muchas familias están desenterrando sus muertos para llevarlos a camposantos privados.


Destrozos


El drama más crítico está en los cementerios de las avenidas Máximo Gómez y San Vicente de Los Mina, donde más del 90% de las tumbas han sido violadas por falta de seguridad y por el abandono en que se encuentra.


El de la Máximo Gómez es utilizado para cometer todo tipo de acciones macabras, desde saqueo de tumbas hasta desmantelamiento de vehículos robados, según deudos atemorizados por el terror imperante en el lugar.


En ese cementerio más del 90% de las tumbas están violadas, para robarles puerta, ataúdes, varilla, y manubrios de ataúdes.


Los profanadores han roto casi todas las tumbas en busca de metales y para sacarles las varillas a los nichos.


Hay algunas que han sido profanadas decenas de veces, como es el caso de la tumba de la familia Peña Cornielle, donde los ladrones se han llevado hasta los velones.


Ya los deudos no pueden llevar caja de velones para dejarlos en las ermitas, porque se los roban.


Muchos panteones son destruidos para llevarse las varillas, que luego venden a los compradores de metales.


Trabajadores aducen que en ese cementerio hay un violador de tumbas reincidente y que cuando lo llevan al departamento de la Fiscalía en Villa Juana, lo ponen de inmediato en libertad, por lo que creen que actúa en contubernio con autoridades.


Quejas


Esta semana Richard Nadal se llevó la triste sorpresa de que cuando fue a visitar la tumba de su esposa que murió hace cuatro meses, ya los ladrones le habían desplomado el plato, en busca de metal.


“No sabemos lo que vamos a hacer con esta delincuencia que hay aquí con los ladrones rompiendo la tumbas de nuestros seres queridos. ¿Cómo es posible que en un cementerio como este solo envíen dos o tres seguridad?, se quejó Nadal.


Entiende que en vez de la seguridad quedarse en la puerta del cementerio, lo que debe es recorrer los caminos del camposanto para ahuyentar delincuentes.


“Yo estaba pensando ponerle una lona a esa tumba, pero no lo puedo hacer porque desde que la ponga se la llevan”, dijo Nadal


Los deudos solicitaron al Ayuntamiento del Distrito Nacional reforzar la vigilancia del cementerio, ya que según ellos, está plagado de un grupito de delincuentes.


El Nacional visitó la administración del Cementerio Máximo Gómez, pero no fue posible contactar a su representante para que explique la causa del abandono del camposanto.


La delincuencia en los cementerios ha reducido significativamente la visita de familiares, ya que temen ser atracados.


Además de exponerse a la delincuencia, son asediados desde que llegan por buscones que insistentemente le ofertan sus servicios.


Muy pocas tumbas han quedado ilesas de los saqueos.


Acción macabra


“Donde descansan los restos de un ser querido, que por lo menos haya tranquilidad y que el gobierno municipal tome cartas en el asunto, porque uno le paga los impuestos”, se quejó José Díaz,


Otra que demandó más seguridad y vigilancia es Selena Medrano, quien fue a reparar la tumba de sus difuntos.


Empleados de los camposantos que no quisieron ser identificados, dijeron que desde que hay cementerios privados se está alimentando la delincuencia en estos lugares para que los deudos lleven sus difuntos para allá.


El más abandonado


El cementerio San Vicente de Paúl constituye una vergüenza; pues más del 90% de las tumbas están violadas y una gran cantidad de ellas al descubierto.


Más del 80% de las puertas de los panteones y los manubrios de los ataúdes han sido robados porque no hay seguridad.


Su administrador, Francisco Antonio Almonte, admite el desastre que hay en ese camposanto, pero lo astribuye a la falta de vigilantes, reclamo que ha hecho en varias ocasiones.


Obreros del cementerio culpan al síndico Juan de los Santos de sumir ese camposanto en el abandono total.


“Aquí hay un desastre total: se han llevado las puertas de los nichos, los manubrios y los platos para sacarles las varillas”, se quejó Luis Navarro, albañil de allí.


Narró que hace casi un año corrió el rumor de que alguien había guardado un dinero en el cementerio y los delincuentes empezaron a romper tumbas en busca del supuesto dinero.


No hay sereno y de la oficina emana un mal olor peor que el propio cementerio, porque a la que limpiaba la cancelaron hace un año.


“Da vergüenza que este cementerio esté en estas condiciones y el alcalde no haga nada. Las puertas se las han llevado casi todas. Sí habían dos mil puertas, no quedan más de veinte y ahora están demoliendo los nichos”, relató Navarro.


Pidió al síndico Juan de los Santos ser más responsable y mejorar las condiciones en que se encuentra el cementerio.


El propio administrador de este cementerio atribuye el desastre a que no hay seguridad, ya que solo cuenta con cuatro empleados: un capataz, un secretario, un jefe de campo y un inspector.


Cristo Redentor


Aunque en el Cementerio Cristo Redentor los casos de profanación son menos que en el de la Máximo Gómez, en las manzanas 20-0 y 17-0 , los ladrones han dejado sin puertas muchas tumbas y se han robado las cadenas que les sirven de valla.


Los robos en dicho cementerio disminuyeron luego de que fuera capturado un profanador de tumbas.


En el Distrito Nacional hay cuatro cementerios: el Máximo Gómez, Cristo Redentor, el de Cristo Rey y el de la Independencia.


Otros cementerios


Aunque en el cementerio de Villa Mella no hay ese tipo de destrucción de tumbas, sí está sumido en el abandono, con montones de hierba y los visitantes tienen que caminar por encima de las tumbas porque no hay ni camino. La excepción la representa el cementerio de Cristo Rey, que a pesar de estar en un populoso barrio, sigue siendo un modelo municipal por limpieza y organización. Dispone de un personal dedicado a velar por su limpieza y orden. Este camposanto debe servir de paradigma a otros.


Fuente: El Nacional