ObamaEl Presidente Obama quiere traer de vuelta los días de gloria del 2012.


En el 2013, la Tianhe 2 de China se convirtió en la supercomputadora más rápida del mundo y superó a la American Titan. Obama piensa que es hora de traer el título de regreso a casa.


El miércoles firmó una orden ejecutiva para anunciar la National Strategic Computing Initiative -NSCI- (Iniciativa Nacional Estratégica de Informática), la cual será responsable de construir la supercomputadora más rápida del mundo.


Los departamentos de Defensa y de Energía, junto con la Fundación Nacional para la Ciencia, conducirán la investigación sobre el desarrollo de una nueva computadora de alto rendimiento. La tecnología será utilizada para mejorar “la competitividad económica y los descubrimientos científicos”, según la orden de Obama.


Las supercomputadoras se utilizan para muchos propósitos, algunos críticos para la seguridad nacional y la viabilidad económica del país. Los científicos estadounidenses podrían utilizar la nueva supercomputadora para promover la investigación en todos los campos… desde la energía nuclear hasta el cambio climático.


La NSCI desarrollará la primera computadora “exascale” que ha existido, la cual será aproximadamente 30 veces más rápida que cualquiera que actualmente esté en uso.


La nueva supercomputadora funcionará a 1 exaflop, o 1 trillón (1.000.000.000.000.000.000) de cálculos por segundo. La Tianhe-2 funciona a 33,86 petaflops, o 38,86 mil billones (38,860,000,000,000,000) de cálculos por segundo.


Decir que una supercomputadora es ‘rápida’ evidentemente no es suficiente.


Es por eso que la Titan -actualmente la segunda supercomputadora más rápida del mundo, ubicada en el Laboratorio Nacional Oak Ridge en Tennessee, utiliza alrededor de 10 megavatios de energía para alimentarse a sí misma. Eso es casi 2.000 veces la energía que nuestras laptops utilizan. Es probable que una computadora con una mayor capacidad de hardware y software utilice aún más energía.


La tecnología será utilizada por cinco agencias nacionales -la NASA, el FBI, la NOAA, los Institutos Nacionales de la Salud y el Departamento de Seguridad Nacional-, las cuales serán capaces de codiseñar y probar la máquina desde sus primeras etapas para que la misma incluya algunos requisitos especiales que cubran sus propias necesidades.


La organización gubernamental también puede trabajar con el sector privado para avanzar en su plan. Por lo general, los investigadores privados pueden pedir utilizar las supercomputadoras también, aunque son las organizaciones nacionales las que mayormente las usan.


“Esta respuesta nacional requerirá de un esfuerzo cohesivo y estratégico dentro del Gobierno Federal y una estrecha colaboración entre los sectores público y privado”, según plantea la orden.


La National Strategic Computing Initiative dispone de 90 días desde la fecha de la orden para crear un plan de implementación. Aunque no existe fecha de entrega, se espera que el grupo actualice el progreso del plan anualmente durante los siguientes cinco años.