RuidoCuatro personas fallecieron el domingo por la mañana en el municipio italiano Trentola-Ducenta (en la provincia de Caserta, cerca de Nápoles) a manos de un vecino. La noticia del trágico suceso, sin embargo, ha trascendido este lunes tras conocerse los detalles de la confesión del detenido de 50 años, quien explicó que el molesto ruido de una furgoneta fue la razón principal que le llevó a cometer el asesinato.


El acusado, Luciano Pezzella y vigilante penitenciario, admitió en su declaración que le “molestaba” el vehículo aparcado frente a su casa porque “hacía mucho ruido”, según informaron este lunes medios italianos.


Tal y como publica Il corriere della sera, los hechos se desencadenaron cuando el dueño del vehículo Franco Pinestro, que iba a recoger unas cajas de fruta a casa de los minoristas para los que trabajaba -la familia Green, compuesta por el padre Michael Grenn, la madre y el hijo de 23-, aparcó la furgoneta frente a la casa de los comerciantes y de Pezzella mientras recogía el encargo.


De acuerdo con su declaración, el detenido, que se entregó minutos después de haber cometido el cuádruple asesinato, pidió a sus vecinos -con quienes siempre había mantenido una relación tensa a pesar de que nunca se habían interpuesto denuncias-que movieran la furgoneta; una petición que no gustó a los minoristas de fruta, por lo que, siempre según el testimonio del acusado, fue amenazado por el padre Michael Green y por el conductor de la furgoneta, de 37 años.


Pezzella finalmente explicó que, tras las amenazas, “tuvo miedo” y decidió regresar a su casa, coger la pistola y matarlos, justificando los asesinatos con el argumento de que intentaba “defenderse de una agresión”. “He sido amenazado y tenía miedo de que me pudiera pasar algo”, comentó tras haber sido inculpado por homicidio voluntario.


Minutos después de haber disparado a sus vecinos, el vigilante penitenciario de 50 años se dirigió a comisaría, donde se entregó explicando que había “cometido una masacre”.