La corporación japonesa Mitsubishi ofreció una disculpa -la primera en su tipo- por haber utilizado a prisioneros de guerra estadounidenses en trabajos forzados durante la Segunda Guerra Mundial.


Hikaruma Kimura, ejecutivo de alto nivel de la corporación, expresó arrepentimiento por el hecho de que los prisioneros fueron puestos a trabajar en las minas operadas por la firma, en el marco de una ceremonia que se llevó a cabo en Los Ángeles.


Uno de los sobrevivientes de los trabajos forzados, James Murphy, de 94 años, aceptó la disculpa.


De los únicos dos sobrevivientes, Murphy era el que estaba en condiciones de hacer el viaje hasta Los Ángeles.


Cerca de 500 prisioneros de guerra estadounidenses fueron forzados a trabajar en las minas junto con miles de prisioneros aliados, filipinos, coreanos y chinos obligados a trabajar como esclavos por los japoneses.


Los familiares de otros prisioneros también estuvieron presentes en la ceremonia, según informaron medios locales.


La compañía japonesa no ofreció compensación, pero la disculpa fue bien recibida.


El gobierno japonés se disculpó formalmente hace cinco años con los soldados estadounidenses. Pero esta es la primera vez que una empresa privada hace lo mismo.


Autoridades japonesas dijeron que se trata de un gesto importante, ahora cuando se acerca el 70 aniversario del final de esa guerra, que se cumplirá en agosto.


“Esperamos que esto anime a otras empresas a hacer lo mismo”, dijo el rabino Abraham Cooper, diácono asociado del Simon Weisenthal Centre, donde se llevó a cabo la ceremonia.


Mitsubishi no ofreció ninguna compensación, pero la disculpa fue bien recibida.


Murphy le dijo a los medios de comunicación que pasó un año en una mina de cobre cerca de Hanawa, una experiencia que describió como de “completo horror”.


Manifestantes protestaron en mayo pasado en Estados Unidos, a propósito de una visita del primer ministro Shinzo Abe.


“Era esclavitud en todos los sentidos: sin comida, sin ropa, sin servicios sanitarios”, afirmó, para añadir que era aun más mortificante saber que Mitsubishi construía aviones que se usaban contra las fuerzas estadounidenses.


Murphy añadió que, aunque perdonaba a su captores, quería una disculpa por la pesadilla a que fue sometido.


Corresponsales señalaron que no está claro por qué la disculpa ocurre tanto tiempo después de que terminara la guerra.