– Ama lo que haces. Ser youtuber es un trabajo a tiempo completo. Para llegar a ganar dinero hay que ser muy productivo. Lo habitual es subir dos o tres piezas a la semana, pero hay quien lo hace varias veces al día. Si no lo haces con pasión, no engancharás al público y no aguantarás hasta que tu canal alcance la suficiente difusión.


– Crea una comunidad. No busques viralidad. No necesitas un vídeo que dé la vuelta al mundo. Es más importante tener una base amplia de seguidores fieles, que te proporcionen día tras día cientos de miles de clics en el botón de play.


– Hay que ser original. Los trucos de belleza, los videojuegos y, en general, la tecnología son temáticas saturadas. Hay tanta competencia que es difícil destacar. Busca nichos menos explotados o un lenguaje o un enfoque que no hayan sido utilizados. En YouTube hay audiencia para todos. Por ejemplo, los vídeos en los que se abren Huevos Kinder para ver las sorpresas que esconden tienen ahora mucho éxito.


– Profesionalízate, pero no demasiado. Los usuarios son exigentes y las grabaciones resultan cada vez más profesionales. Invierte en equipo, aprende a editar, trabaja la posproducción… Pero conserva la frescura: recuerda que tu objetivo es crear una relación de cercanía con tus seguidores.