Tunex


Dos días después del atentado contra la playa de un hotel en Túnez en el que murieron 38 personas, el más sangriento de la historia del país, las autoridades buscan los medios de garantizar la seguridad de las infraestructuras turísticas.


El viernes, un tunecino irrumpió en la playa del hotel Riu Imperial Marhaba, en Port El Kantaoui, cerca de Susa (140 km al sur de Túnez capital) con un fusil kalachnikov escondido en su sombrilla y disparó contra los turistas.


Al menos 15 británicos murieron según el Foreign Office, un balance que podría aumentar porque las autoridades no han terminado de identificar a las víctimas.


Por su parte, el gobierno británico advirtió este domingo sobre la “posibilidad” de otros atentados en Túnez. Se trata del peor atentado para el Reino Unido en número de muertos desde los ataques de Londres de 2005, que dejaron 56 fallecidos.


El grupo Estado Islámico (EI) reivindicó el ataque y afirmó que el yihadista identificado por las autoridades como Seifedin Rezgui, nacido en 1992 y estudiante en Kairuan (centro), mató a “sujetos de los Estados de la Alianza Cruzada”.


Se trata de una alusión a la coalición internacional antiyihadista liderada por Estados Unidos que bombardea sus feudos en Siria e Irak.


El sábado los ministros del Interior y de Turismo examinaron medios para proteger los sitios turísticos y las playas mediante unidades armadas de la policía.


Horas después del atentado, que compromete seriamente la temporada turística, el primer ministro Habib Esid anunció un plan “excepcional” y el despliegue “de unidades de seguridad, armadas, a lo largo de todo el litoral marítimo, así como en el interior de los hoteles, a partir del 1 de julio”.