La inseguridad de los últimos años en el norte de África y Oriente Próximo ha golpeado con saña al turismo, una de las principales industrias de la región.


Egipto, Túnez y Líbano, tres de las potencias clásicas del sector, han registrado un tremendo descenso de visitantes por el efecto combinado de la primavera árabe en 2011, la emergencia del Estado Islámico y la guerra civil en Siria.


Sólo en Túnez, donde hoy han muerto al menos una veintena de turistas, el turismo emplea a unas 400.000 personas y, según afirmó hoy el Consejo Mundial de Viajes y Turismo, genera el 15% del PIB nacional con 7.000 millones de euros.


Los turoperadores españoles no tienen constancia hasta la fecha de que se estén anulando viajes al destino atacado este viernes, pero avisan de que esto puede cambiar en las próximas horas, cuando se consoliden las noticias.


Túnez


Por el momento no se ha registrado una tendencia significativa de anulación de viajes al país norteafricano, según confirman Politour y Viajes El Corte Inglés, dos de los principales mayoristas turísticos de España.


Lo mismo explica Globalia, grupo que incluye Halcón Viajes y Air Europa: “No  hemos percibido cancelaciones, suelen producirse más bien al cabo de unos días”, señala una portavoz, que no tiene datos de si su compañía necesitará  ofrecer cancelaciones gratis o vuelos de vuelta desde Túnez a turistas que estén ya allí. Catai, otra mayorista, explica que Túnez “es un destino que apenas se vende debido a los ataques terroristas que ha sufrido”.


El touroperador alemán TUI (con el que trabajaba el hotel español que ha sido uno de los escenarios de los ataques, el  Riu Imperial Marhaba) , por su parte, está organizando vuelos para que los turistas que lo deseen puedan volver desde el país norteafricano. Además, ofrece a sus clientes la posibilidad de anular sus viajes previstos para este verano a este destino sin coste, medida que también ha tomado la británica Thomas Cook.


Túnez ya quedó borrado del circuito de los grandes barcos con el atentado del pasado 19 de marzo. Entonces, MSC y Costa Cruceros, dos de las principales navieras con escala en Túnez, cancelaron los atraques de sus cruceros en el país, medida que no han revocado hasta la fecha.


Hasta el ataque este viernes a dos hoteles de la ciudad turística de Susa, Túnez intentaba recuperarse del asalto del 18 de marzo de este año al Museo Nacional Bardo de Túnez, en el que murieron 21 personas, entre ellos dos españoles. Éste fue el primer atentado dirigido contra turistas desde que el antiguo presidente tunecino Zine El Abidine Ben Ali fuera depuesto en 2011 siguiendo el estallido de las revueltas populares.


Los yihadistas consiguieron su objetivo de empobrecer más al país. De enero a junio de este año, el número de turistas extranjeros ha descendido en un 21,9% respecto al año pasado. Y un 28,3% con relación a 2010, antes de que se iniciara la revolución. Los europeos, que son el principal mercado de Túnez, han bajado su presencia en un 45% en los últimos cuatro años, según cifras del ministerio de Turismo.


Egipto


Hasta este viernes el ataque terrorista más reciente contra turistas en el Mediterráneo se había registrado el 10 de junio en Egipto, en el templo de Karnak. Se saldó con la muerte de dos terroristas, y cinco civiles y agentes heridos de poca gravedad. El atentado tenía como objetivo un autobús de turistas. La policía se percató y abrió fuego contra los atacantes. El terrorista que llevaba un cinturón de explosivos decidió entonces detonarlos.


Mientras en 2010 Egipto recibió más de 14 millones de visitantes que aportaron unos 11.000 millones de euros a la economía del país, en los años posteriores la media anual no superó los 10 millones, y los ingresos cayeron hasta un 40%.


Egipto es de los destinos que más han sufrido los efectos del miedo de los viajeros. El 70% de su industria turística se nutre de las regiones del Sinaí y del mar Rojo, donde operan varios grupos terroristas y donde la ocupación hotelera apenas roza hoy el 15%.


Sin embargo, el año 2015 se estrenó con renovadas esperanzas. En el primer trimestre, la llegada de viajeros creció un 7% respecto al mismo periodo en 2014, y las previsiones del Ministerio de Turismo apuntaban que a final de año el número de turistas ascendería a 12,5 millones. Tradicionalmente, el sector representaba un 10% del PIB del país, y daba trabajo a un 12% de la mano de obra.


Siria


En Siria, el turismo florecía en 2010 con la notable mejora de sus infraestructuras. El entonces ministro de Turismo, Saadallah Agha Al Qala, declaraba que 8,5 millones de turistas habían visitado Siria ese año. Un 40% más que en 2009, incrementando los ingresos del turismo que ascendían a un 9% del PIB. Pero el boom se desvaneció de golpe en 2011 con el estallido de las revueltas y la posterior guerra civil.


Ya hace tiempo que se fue el último turista de Siria y entre las ruinas romanas de Palmira tan solo pululan yihadistas del Estado Islámico. Los hoteles de Damasco están a rebosar pero sus habitaciones son ocupadas por los millones de desplazados que acuden desde las cuatro esquinas del país.


Los turistas que visitaban Siria pasaban antes por Líbano. De los 7.084 millones de euros que ingresaba Líbano gracias al sector turístico en 2010, hoy apenas queda la mitad por culpa de la inseguridad en la región.


Marruecos


A pesar de haber sido también objetivo de ataques terroristas, Marruecos es una excepción y se mantiene como el principal destino turístico. En abril de 2011, un atentado en una cafetería en la ciudad de Marrakech acababa con la vida de 16 personas, entre ellas 11 turistas.


Anteriormente, en mayo de 2003, Marruecos vivía su peor atentado terrorista de la historia que dejó 45 muertos, entre ellos 14 terroristas, en Casablanca. La monarquía marroquí se esmeró en afianzar la seguridad en el país, y el flujo de turistas se ha mantenido. Los ingresos del sector alcanzaron los 8.000 millones de euros el año pasado.


Fuente: El País