Lideres


Los líderes de la Unión Europea (UE) y América Latina y el Caribe celebran la próxima semana en Bruselas su cumbre bianual con la que quieren reforzar una relación estratégica y prestar especial atención a Colombia y a Cuba, sin olvidar la situación en Venezuela.


Los presidentes del Consejo Europeo, Donald Tusk, y de Ecuador, Rafael Correa, presidirán los días 10 y 11 de junio una cumbre a la que se prevé que asistan 61 jefes de Estado o de Gobierno de los socios a ambos lados del Atlántico y que se celebra bajo el lema “Modelar nuestro futuro común: trabajar por unas sociedades prósperas, cohesivas y sostenibles para nuestros ciudadanos”.


Los veintiocho socios comunitarios y los 33 países de la Celac, bajo la presidencia temporal de Ecuador, representan los intereses de más de 1.000 millones de ciudadanos.


Durante esos dos días los debates se centrarán en los asuntos regionales y globales que más preocupan a los líderes de ambas partes, además de subrayar “la importancia de la cooperación entre la UE y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) en un mundo complejo y rápidamente cambiante”, según fuentes comunitarias.


Será la octava cumbre entre la Unión y los países de Latinoamérica y Caribe, desde la primera que se celebró en Río de Janeiro en 1999, y la segunda en que los socios de esa región acuden bajo la Celac, cuya presidencia de turno este año recae en Ecuador.


De esta cumbre “saldrán dos declaraciones, una breve de carácter político y sobre la visión conjunta de la relación de las dos regiones, y otra más amplia que incluya los retos en la cooperación birregional”, dijeron fuentes comunitarias.


Los diplomáticos de ambas partes preparan la llamada Declaración de Bruselas, con la que según un borrador al que Efe tuvo acceso se quiere respaldar el proceso de paz en Colombia y propiciar que a través del futuro acuerdo entre Europa y Cuba, se consoliden más las relaciones birregionales.


En ese documento, que aún se ultima, se prevé actualizar el plan de acción para 2013-2015 que ambas partes acordaron durante la cumbre de Santiago de Chile de enero de hace dos años.


En él se especificaban áreas de trabajo claves como el desarrollo sostenible, la integración regional, la migración o la ciencia e innovación, entre otros.


También se repasarán cuestiones como las conversaciones entre el Gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) encaminadas a lograr la paz, y el proceso de modernización emprendido por Cuba y la nueva fase que se ha abierto en las relaciones entre Bruselas y La Habana.


Respecto a Colombia el borrador de la declaración elogia los progresos del proceso de paz en ese país, tras más de medio siglo de conflicto interno, y anima a Bogotá y “a todas las partes en las negociaciones a que hagan sus mejores esfuerzos para concluirlas lo antes posible”.


Cuba es otra parte importante de ese documento preliminar, que recuerda que desde principios de 2014 y “en un espíritu de cooperación”, Bruselas y La Habana negocian un acuerdo de diálogo político y cooperación, que será el primero entre las dos partes ya que la isla es el único de los países de la región con el que la Unión no tiene un acuerdo bilateral.


Los líderes esperan que el acuerdo sirva también para “posibilitar unas relaciones más estrechas y compromiso en apoyo del proceso en marcha de reformas y modernización” en la isla, además de que el pacto pueda contribuir a una “mayor consolidación de la estructura general de las relaciones birregionales UE-Celac”.


Los asuntos birregionales ocuparán el primer día de las reuniones en las que también se espera que se aborden otras cuestiones que interesan y preocupan, como ocurre con la situación en Venezuela, aunque formalmente no está incluido en la agenda.


Será la jornada del 11 de junio la que se dedique a los asuntos internacionales, y así el borrador de la Declaración de Bruselas se refiere a que las partes prevén renovar su compromiso contra todas las formas de intolerancia y terrorismo.


También confirmarán sus esfuerzos para reformar la arquitectura financiera internacional de cara a “prevenir crisis” futuras, y seguirán luchando contra el cambio climático, la corrupción y “el problema de las drogas” abordando “con igual vigor el suministro, la demanda y el tráfico”.


Los líderes también quieren mostrar su determinación por alcanzar una “ambiciosa” agenda de desarrollo después de 2015 y de cara a lograr un acuerdo vinculante contra el cambio climático en la conferencia de la ONU que a finales de año se celebrará en París.


Igualmente dedicarán parte de la cita al impulso de las políticas de promoción del comercio y la inversión, pues la UE es el primer inversor extranjero en los países latinoamericanos y caribeños y su segundo socio comercial.


Además se revisarán los acuerdos comerciales con México y Chile, que han cumplido dos décadas, y se buscará impulsar las negociaciones con Mercosur, tras años de estancamiento.