DormirAunque no lo creas, aproximadamente una hora antes de que te despiertes tu cuerpo comienza a prepararse: la temperatura corporal se eleva, el sueño se vuelve más ligero y se liberan hormonas como la dopamina y el cortisol, las responsables de meternos un buen chute de energía para empezar el día.


“El problema con las alarmas es que a menudo interrumpen nuestro ciclo de sueño y cortan estos procesos, sobre todo cuando no se tiene un horario de sueño regular”, dicen los científicos.


“Cuando pulsamos el botón de repetición de la alarma el cuerpo puede reiniciar su ciclo de sueño y entrar en las etapas más profundas del mismo”. Es decir, que en lugar de prepararlo para despertarse estamos haciendo que vaya justo en la dirección opuesta. Por mucho que creas que disfrutas y aprovechas esos ‘cinco minutitos más’, la segunda alarma es la responsable de que te sientas aún más cansado.


Fuente: Coloquio Digital