Union Libre


Juan Jiménez Coll tiene ojos verdes y alegres que miran al futuro con optimismo. Sentado en un otomán en la sala de la casa revive una escena que le marcó, fechada hace más de medio siglo: un día, siendo un bebé en pañales, besó la pantalla del televisor cuando vio en ella a un hombre que le pareció atractivo.


Al instante, su madre lo haló del brazo para apartarlo. Jiménez Coll es un activista independiente por los derechos de Lesbianas, Gais, Transgénero, Bisexuales e Intersex (LGTBI) y dice que en su familia han sido respetuosos con su orientación sexual, pero no tocan el tema.


Es la mañana de un sábado de junio, mes del Orgullo Gay, y un día después de que el Tribunal Supremo de los Estados Unidos legalizara el matrimonio entre personas homosexuales, que ya era permitido en 37 de 50 estados y en el Distrito de Columbia.


Para Jiménez Coll, “la discriminación sigue latente” en República Dominicana, por lo que aún hay mucho trabajo por hacer en la concientización en la sociedad -y en las familias heterosexuales- para que no se maltrate ni se discrimine a los homosexuales.


“Si tú vas escuchando a toda la sociedad burlarse de eso, discriminarte, tú te callas. El primer gran trauma que recibe aquí el homosexual, la lesbiana, el transexual, es a sentirse rechazado y aprender a mentir. Y a mentir todos los días y a recibir una tortura emocional, mental y espiritual, todos los días”, indica.


El artículo 55 de la Constitución Dominicana, hablando de los derechos de familia, dice que ésta es el fundamento de la sociedad y se constituye por “vínculos naturales o jurídicos” por la decisión de un hombre y una mujer de contraer matrimonio. De plano, esta redacción excluye cualquier posibilidad de unión legal entre personas del mismo sexo.


Para el activista LGTBI, este artículo contradice el número 39 de la Carta Magna, que establece el derecho a la igualdad ante la ley sin discriminar por cuestiones de género, color, condición social o personal, entre otros motivos. Así, piensa que en el país tendría que pasar como en Estados Unidos (que el Tribunal Constitucional declare ilegales los artículos de la Constitución que prohíben a la comunidad LGTBI contraer matrimonio u otra unión legal) o que el Congreso Nacional legisle para ello.


Juan expresa que aunque anhela que República Dominicana legalice el matrimonio entre personas del mismo sexo, cree que sería un gran paso que reconozcan las uniones libres, para que así la sociedad pueda ir asimilando la homosexualidad.


“Las orientaciones sexuales no se eligen, simplemente tú lo eres y un día lo descubres (…) Como se nace heterosexual se puede nacer gay, se puede nacer lesbiana, se nace transexual, se nace bisexual, se nace hermafrodita o intersexual”, asevera Jiménez Coll, quien tiene aproximadamente una década como activista LGTBI.